La lluvia da más posibilidades a Olazábal de hacerse con la chaqueta verde
Una gran tormenta obligó a retrasar la primera jornada del Masters de Augusta, primer torneo de Grand Slam de la temporada, en casi cinco horas y a reorganizar las salidas de los 93 jugadores por el tee del uno y del 10, algo inusual en el Masters, que sólo se realiza cuando el juego se suspende por mal tiempo. Este hecho ha sucedido en seis ediciones en los últimos siete años. Sólo en 2001, el tiempo fue espléndido las cuatro jornadas. No obstante, ninguno de estos años hizo falta extender el torneo hasta la jornada del lunes. Ello va a obligar a los jugadores a días maratonianos, algunos jugarán 36 hoyos en un sólo día, para recuperar el tiempo. Porque las previsiones para hoy tampoco son buenas. Sólo a partir del sábado, el sol volverá a brillar en Augusta. La lluvia también va a afectar al desarrollo del juego, pese a los esfuerzos para desalojar el agua de las zonas más encharcadas. Las calles estarán pesadas y la bola correrá menos, los greenes serán más receptivos y no tan rápidos como acostumbran y el juego se volverá lento y pesado. En estas circunstancias, los europeos tienen más ventajas que los americanos, ya que están más acostumbrados a jugar con lluvia, viento y frío que los americanos, siempre bajo el sol de Florida o California. Y entre los europeos, 19 jugadores entre británicos, españoles, suecos y alemanes, destaca un claro favorito José María Olazábal, dos veces ganador de una chaqueta verde, 1994 y 1999.