La Deportiva asciende a la nave que partirá con rumbo al play off (1-0)
Lo curioso es que los locales pudieron golear a la Real y acabaron ganando con un autogol
Paso de gigante hacia el play off de ascenso el que dio ayer la Sociedad Deportiva Ponferradina en El Toralín. De una tacada distanció a su víctima ocasional a seis puntos más uno por aquello del gol average y al Burgos también a siete, que no son ocho porque los castellanos tienen dos goles más a su favor en el cómputo global entre los encajados y recibidos, tras saldar con dos empates sus enfrentamientos particulares en El Plantío y El Toralín. Ahí está la barrera del quinto puesto que separa a la Deportiva del primer éxito de la temporada. Pero nadie debe olvidar que en la próxima jornada pueden ampliarse las distancias porque los bercianos visitan El Glorioso para medirse al Alavés B, pero es que el Burgos visita Lasesarre para jugar ante el Barakaldo. Y todo a falta de siete jornadas para el final. Pero el final de la temporada para la Deportiva tiene pinta de acabar ya en el mes de junio porque de no cambiar mucho las cosas y ojalá que no sea así, los de Tomé marchan como motos hacia el play off de ascenso. Y lo más curioso de todo es que ayer hicieron méritos para haber perforado el portal bien defendido por Zubikarai, pero terminó siendo el donostiarra Xabi Castillo el que dictó sentencia con un autogol. Dicho así parece un golpe de suerte para los bercianos, pero es que ese balón que empujó el vasco a su propia red llegaba envenenado desde la izquierda enviado por un Guille espectacular que arrancó como un obús por la siniestra, zafándose de toda la cobertura y desde allí cruzó hacia el interior del marco, salvando a Zubikarai, Además, Rubén Vega estaba ya con la escopeta preparada por si el propio Xabi Castillo no hubiera llegado. Pero es que ya a las primeras de cambio, Fran obligó a Zubikarai a emplearse a fondo con los puños tras un lanzamiento de falta marca de la casa. Un minuto después llegó la que fue, sin duda, la mejor ocasión blanquiazul en todo el partido, incluyendo al propio gol visto como acabó. Fue un sensacional desdoblamiento de Toñín por su banda (por cierto, el ponferradino terminó en la clínica después de sufrir una conmoción cerebral) que recibió una magistral asistencia de Fran y aquel centró medido para que primero rematase Guille contra Zubikarai, luego Tarradellas envió con la testa al larguero en el rechace cuando lo más fácil parecía cabecear a la red y para concluir la jugada llegó el mismo que la inició, es decir Toñín, quien fusiló con poco ángulo y el guadameta vasco sacó una mano prodigiosa que evitó el tanto. Se llevaban cuatro minutos de partido. El público se frotaba las manos con un inicio tan espectacular. La cosa se calmó después, pero pasada la media hora Rubén Vega dejó una perla aclaratoria de la calidad técnica que atesora. Miguel le mandó un pelotazo desde la banda izquierda, pero a la altura de la divisoria y el maragato acarició el cuero que bajaba casi con nieve para mandarlo sutilmente junto a la base del poste de un anonadado Zubikarai. Cierto es que antes Díaz de Cerio remató mansamente a las manos de Rubio. El meta vasco fue vital porque se anticipó en el despeje de puños antes de que llegara Guille en boca de gol tras un fenomenal centro de Fran. Y lo mejor antes del descanso estaba por llegar. Fran golpeó como sólo el sabe desde la larga distancia y casi hizo añicos el travesaño de la Real que se marchó al descanso sin encajar ningún gol de forma milagrosa. El encuentro se desequilibra O sería más exacto decir el marcador, porque el choque ya tenía un claro color local. El caso es que a los ocho minutos de la reanudación, Tarradellas cede a Guille en banda izquierda y el andaluz rompe a la zaga donostiarra al estilo Ronaldo para plantarse ante Zubikarai casi sin ángulo. Desde allí soltó un zapatazo que iba dentro, pero al que ayudó a entrar Castillo, hurtando así un gol que no va a parar a la cuenta del jerezano. Todo pudo cambiar si Rubio no le saca un balón a Díaz de Cerio tras burlar a la zaga local. El madrileño ganó el mano a mano con su habitual maestría. Al final, Guille estuvo a punto de marcar el gol de Pelé, pero Zubi reculó y salvó milagrosamente junto al larguero.