KILÓMETRO 0
El amarillo de la discorida
LA MAÑANA, el día, estuvo de lo más animado, y no precisamente a nivel deportivo. El Tour tiene unas pautas que se suelen cumplir de una forma tajante en la carretera, y fuera de ella. Para empezar, Bjarne Rijs, cuyo equipo es bastante cerrado, aunque no llega a ser una secta como lo han definido en algunos ambientes, negaba tajantemente que trabajasen a medias con el Discovery Channel. «Nosotros hacemos nuestra carrera y ellos la suya. Si podemos atacar a Armsrtrong, lo haremos». A punto estuvieron de quedarse sin el rival más importante, Lance Armstrong, que en un gesto de generosidad que le honra estaba dispuesto a quedarse sin maillot amarillo, pero no sin Tour. La advertencia-amenaza que le hicieron acabó con su idea, pero al menos los aficionados sabrán apreciar ese detalle, al que tampoco hay que buscarle muchas vueltas, que se podría. No es que el corredor americano rechace al primer puesto, aunque tampoco está loco por mantenerlo. Saben, tanto él como su equipo que no deben de meterse en esa pelea tan pronto. La contrarreloj inicial de 19 kilómetros está evitando la lucha por las bonificaciones y por el maillot amarillo en las llegadas y parte de ese trabajo le toca hacerlo al Discovery. En ese sentido, el Tour está menos repartido que otros años. Ni siquiera con el maillot amarillo de Zabriskie han tenido suerte. Les hubiera venido bien tener a su compatriota de líder. Armstrong ve como se le están cayendo los rivales. Ayer fue Iván Basso quien besó el suelo, sin consecuencias. A la espera de poder asestar un nuevo golpe y comprobar las fuerzas de otros corredores, sigue de amarillo. No harán más esfuerzos que los que hicieron ayer por mantenerlo. Una escapada de Jens Voigt por Alemania para que el CSC volviese a coger el liderato hasta que lleguemos a Courchevel, donde las cosas volverán a ponerse de nuevo muy serias, les solucionaría muchas cosas.