GOLF

Tiger y Olazábal vuelven a fallar en la segunda jornada

Sergio García y Miguel Ángel Jiménez logran mantener vivas sus opciones en el PGA

La caída de una rama de un árbol provocó un gran susto y provocó heridas a un cámara de televisión

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Fran Guerrero - springfield
León

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La segunda ronda del PGA de Estados Unidos fue emocionante no por los jugadores que estaban en el puesto de cabeza, que dominaba claramente el zurdo Phil Mickelson con una sorprendente tarjeta de 65 golpes (-8), cuatro golpes de ventaja sobre los segundos perseguidores, Rory Sabatini, Davis Love III y el inglés Lee Westwood, el mejor europeo clasificado de momento en el torneo. No, la emoción estaba más en los puestos finales de la tabla, en los que el número 1 del mundo, Tiger Woods, que salió a jugar a primera hora de la tarde (noche ya en España) se jugaba su permanencia en el torneo. Salió con garra al campo, necesitaba recuperar cinco golpes para pasar el corte, algo insólito en él, ya que no falla un corte en un torneo de Grand Slam desde que era jugador amateur en 1996. Pero lo que no se esperaba eran los tres putts del hoyo 2, y caer al agua en el hoyo 5. Demasiados bogeys para Woods que, según su teoría, para ganar un Major no hay que cometer más de 5 bogeys en la semana, y él ya lleva siete y un doble bogey. Al cierre de esta edición, Woods ya había pasado lo peor del campo de Baltusrol, en Nueva Jersey, los nueve primeros hoyos y sobre todo esos dos pares 4 del hoyo 6 y del terrorífico 7 (450 metros). Pero necesitaba quitarse cuatro golpes en los nueve segundos del recorrido; una hazaña más para el mejor jugador del siglo XXI. En la misma tesitura estaba José María Olazábal que terminó estos complicadísimos nueve hoyos con tres birdies y dos bogeys, con un resultado parcial de -1 (+5 en el total); el día anterior perdió siete golpes en esos mismos hoyos. Pasó lo peor el vasco que necesitaba recuperar un par de golpes más en los segundos nueve (con dos pares cinco para terminar (17 y 18) para estar seguro de cara al fin de semana. Y es que la clave la dio el propio Olazábal: «Hay que salir al campo con confianza, con un juego muy sólido, no fallar ni una calle, evitar grandes errores y tener suerte en el green». Todos esos componentes los puso en práctica y terminaba esa primera parte con cinco golpes por encima del par del campo, a trece golpes del líder, cuando el corte bailaba entre +3 y +4. Al límite se encontraba Miguel Angel Jiménez, que terminó con sendas vueltas de 72 (+4), al borde del corte y a la espera en la Casa Club de cómo se desarrollaba el torneo durante los partidos de la tarde y sin poder mejorar su resultado, como Olazábal. Mientras Sergio García no tuvo esos problemas (+2), pero sí se le va escapando la posibilidad de ganar un torneo de Grand Slam, como es su ilusión.

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