Veladas televisivas, ¿para cuándo...? (I)
EL CARRUSEL de corros, el «circo de los corros», ya no tiene remedio (de mejora) para este año. Como venimos señalando baja la participación -de luchadores y de localidades-, se mantienen las lesiones (sin poner los medios preventivos), se mantiene -a lo pobre- la puesta en escena etc. Para inscribir, pesar, pagar... y cobrar sirve cualquiera; organizar representa algo más que todas esas «rutinas». Pues remédiese al menos lo remediable: la actividad invernal en el frente competitivo y, sobre todo, a nivel de gestión de despacho. En esta línea, vamos a considerar hoy algún aspecto más intemporal y desintoxicante. Televisión en directo. Al respecto se ha de ser mucho más ambicioso -menos conformista-, lo que no obsta para sugerir que quizás conviniera arrancar televisivamente con juveniles y/o infantiles. Pero siempre velada montada expresamente: concienzudamente y cuidadosamente confeccionada, sin improvisaciones ni espontaneidades. Alguna referencia de por dónde consideramos que han de ir los tiros... y por donde no, tras incidir en que de momento «lo bueno es enemigo de lo mejor». Como referente de lo que no se debe hacer. Finales de la década de los sesenta, en directo el programa «Gran Premio de TVE», en horario de máxima audiencia (noche). Se acude con 5 luchadores de pesados, acaso con la pueril idea de que impactasen y deslumbrasen con su estampa y musculatura, y ellos deslumbrados por las 30.000 pesetas -de entonces- para el Campeón. Total, a amarrar y tratar de ganar como sea, aquello resultó de lo más soporífero y se perdió la gran oportunidad difusora, mientras muchos suspirábamos por la fantasía y filigrana y el arte y y y... de los de menos peso. Aquellos 6.000 duretes Se los embolsaría Felipe León, pero el «Gran Premio» televisivo supuso la «Gran Ocasión Perdida» para la proyección y difusión extraterritorial de la lucha leonesa. Contrapunto. En la temporada futbolística 72/73, en el descanso de sendos encuentros de la Cultural en 2.ª División, competición de ligeros un día y de medios otro. Con 8 luchadores (4 ribera y 4 montaña) y convenientemente aleccionados en cuanto a rapidez en el ataque y demás, hubo tiempo suficiente en los 15' del intermedio para 12 combates (con 3 intervenciones cada uno de los participantes) y clasificaciones del 1.ª al 8.ª. Aparte de la megafonía del propio Estadio, los espectadores lo podían seguir en programas de mano entregados a la entrada, donde figuraba el proceso de enfrentamientos con nombre y número de la camiseta (de la Cultural y en dos colores para Ribera y Montaña), Manuel García de Campohermoso y Bernardo Álvarez de Villarmún fueron los respectivos ganadores, y el público aplaudió con ganas la espectacularidad de los combates de cada «Torneo Relámpago de Lucha Leonesa» (que así figuraba en los programas). Remataremos mañana jueves estos referentes de «utilidad televisiva».