Oliveira logra para el Betis un triunfo más que esperanzador (0-1)
El equipo sevillano estrelló seis balones en los palos y chocó contra el portero local
Aunque el resultado fue corto y sólo Oliveira fue capaz de batir al excelente portero local, mediada la segunda parte, el Betis dio la talla en Bruselas, donde estrelló seis balones en los postes. Logró un valioso y merecido triunfo en feudo del Anderlecht que le mete de lleno en la lucha con Chelsea y Liverpool por puestos de privilegio y, como mal menor, le garantiza prácticamente la tercera plaza que le da el consuelo de la Uefa. Sabido es que Bélgica posee tradición de grandes guardametas, como lo fueron Jean Marie Pfaff y Michael Preud-Homme, pero seguro que los verdiblancos no se olvidarán fácilmente de Silvio Proto. Este jovencito internacional de 22 años y 1,84 de estatura fue un muro infranqueable para los béticos en un gran primer período. Salvo un susto inicial, cuando el serbio Jestrovic lanzó al larguero pese a encontrarse con poco ángulo, el equipo de Serra Ferrer, bien situado y muy valiente desde el pitido inicial, manejó con solvencia el primer período. Sin Assunçao en el once y con Joaquín en la media punta, flanqueado en los extremos por Varela y Xisco, lo hizo todo bien menos meterla dentro. Gozó de hasta nueve ocasiones, pero no hubo forma. O se encontraba con la madera, como le ocurrió a Oliveira en el único error del guardameta, a Miguel Ángel a la salida del córner, y a Joaquín en un golpe franco, o veía como una mano milagrosa del volador cancerbero evitaba el gol cantado. Varela, Rivera, Xisco y el citado ariete brasileño, que llegó a aplaudir al portero adversario, se quedaron más de una vez con la miel en los labios. El panorama del partido cambió en la reanudación. Con el Betis más abierto, el Anderlecht generó gran incertidumbre en la zaga española, sobre todo al principio. El juego de los belgas es muy simple, pero si logran conectar con el veloz delantero Mpenza y el extremo sueco Wilhemsson, son peligrosos. En una noche de porteros, el protagonismo le llegó entonces a Doblas, inmenso para salvar tres acciones más que comprometidas. Tocaba sufrir, recuperar el control del balón y esperar la oportunidad. Oliveira, casi siempre él, metió de nuevo el miedo en el cuerpo de los belgas con una falta que se estrelló en el poste. Poco después, recibió un gran pase de Joaquín y al fin venció la resistencia de Proto.