Diario de León

| Reportaje | El rey se baja del trono |

Aranzana pasa hoy la reválida en el Palacio con el Lleida como rival Rigaudeau cuelga la metralleta

El equipo leonés contará hoy con sus diez jugadores sénior en su debut ante la afición El francés anuncia su retirada tras 17 años como profesional, en el día en el que Urtasun volvió a León, donde no pud

Aranzana, con Marcial Manzano, en el Palacio el día de su presentación

Aranzana, con Marcial Manzano, en el Palacio el día de su presentación

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Carlos Frá Nacho Herrero - león valencia
León

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El Palacio de Deportes leonés acogerá hoy a las 20.30 horas uno de los reencuentros más esperados de los últimos años. Al final de la primavera de 1997 el entrenador vallisoletano Gustavo Aranzana aseguró al tener que irse de Baloncesto León que no decía adiós sino un hasta luego y hoy se hace realidad, ocho años después, esa promesa. Aranzana retorna al Palacio de Deportes como técnico local y lo hace con la intención de devolver al conjunto leonés al lugar en el que lo dejó, en la ACB. Hace siete días saldó con victoria su debut en la Leb en Murcia y este noche deberá pasar la reválida ante la afición con un rival de los más complejos de la categoría, el Plus Pujol Lleida, que cayó en la primera jornada y no quiere más tropiezos en este comienzo. Además del retorno de Aranzana el de este noche será el partido de presentación a la grada del nuevo proyecto deportivo, marcado por la continuidad, especialmente en el juego interior. La afición leonesa se encontrará cuatro caras nuevas: Juanjo Bernabé, Scooter Barry, Silas Mills y Bulfoni. El técnico podrá contar con los diez jugadores sénior del equipo y sólo las molestias de la fascitis plantar de Mike Higgins limitan la situación del equipo. Y el objetivo para este noche y para toda la temporada en el Palacio de Deportes lo tiene muy claro Aranzana: «Ganar, ganar y ganar porque tiene que ser un fortín el Palacio Municipal de los Deportes», apuntó ayer el entrenador. Por su parte, el pívot Mike Higgins comentó ayer: «Debemos jugar como un equipo; somos once jugadores en la plantilla y todos debemos aportar nuestro granito de arena». En el caso del Lleida, la actualidad esta semana la ha protagonizado el escolta navarro Alex Urtasun, que sufrió un pinchazo en un entrenamiento, pero se ha recuperado con normalidad, por lo que su participación esta noche está garantizada con un equipo en el que ha conseguido un gran protagonismo en el juego. León abrirá hoy las taquillas por la mañana y por la tarde ofrece la ludoteca. Cancha: Palacio de Deportes Árbitros: Soto Latorre y Uruñuela Uruñuela Hora: 20.30 Antoine Rigaudeau (Cholet, Francia, 1971), anunció ayer su retirada como jugador de baloncesto tras 17 años como profesional y una brillante carrera que le llevó a ser bautizado como el Rey (Le Roi) del baloncesto europeo. Se va uno de los más grandes jugadores que Europa ha dado a este deporte. Dice adiós un jugador de clase y de carácter, un líder al que, como a casi todos, le tembló la muñeca en algunos momentos decisivos pero que nunca se escondió en una pista de baloncesto, un profesional de marcada personalidad para lo bueno y para lo malo. El apodo «real» que le ha acompañado en los últimos años le llegó durante su fructífera etapa en el Virtus Bolonia, equipo en el que militó durante siete temporadas y con el que conquistó tres veces la Copa de Italia, dos veces la Liga de aquel país y otras dos la Euroliga. A Italia llegó con 26 años cuando su país natal ya se había rendido a sus pies. Formado en las categorías inferiores del Cholet, fue nombrado en cinco ocasiones mejor jugador de la Liga francesa, competición que conquistó con el Pau Orthez. Dejó la liga de su país pero se convirtió en el principal motor de la selección francesa, a la que condujo en los Juegos de Sydney a una histórica plata. «Conquistadas» Francia, Italia y Europa, Rigaudeau intentó en 2002 trasladar su reinado a Estados Unidos y fichó por los Mavericks, pero su juego pausado y cerebral no se ajustó al ritmo de la NBA, de la que regresó pocos meses después. Lo hizo para firmar un contrato de dos temporadas por el Pamesa, que quería heredar la aureola de «grande de Europa» que ha acompañado al escolta francés en el tramo final de su carrera. La decepcionante campaña 2002-03 agravó una importante lesión que Rigaudeau arrastraba en el tobillo y tras fracasar el tratamiento conservador por el que se apostó inicialmente te vio obligado a pasar por el quirófano. Rigaudeau se perdió prácticamente la temporada pasada y su lesión impidió que Alex Urtasun -ahora cedido en Lleida- jugase en Baloncesto León. Jugó al final de la campaña y se trajo un bronce del Eurobásket de Serbia a costa de España que a él le supo a poco. Ayer confirmó su retirada. La relación con Pamesa era tensa y la decepción de no haber triunfado en la NBA parece que le pasaron factura.

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