Olazábal vuelve a ver la luz tras tres años en el infierno
El vasco se reencuentra en Mallorca con la victoria en un torneo

Olazábal ha regresado como un tenista totalmente nuevo
Tres años sin una victoria era mucho tiempo para José María Olazábal, que este fin de semana volvió por sus fueros en el Mallorca Classic. Una situación que sólo se repitió entre las temporadas 1994, cuando ganó el Turespaña Open Mediterránea, Masters de Augusta y Volvo PGA, y 1997, cuando se impuso en el Turespaña Masters en Canarias, tras volver de una enfermedad-lesión que le afectó al pie, pierna y cadera derecha, y que le impidió moverse durante casi todo el año 1996. «Andaba como una cucaracha, levantarme de la cama para ir al cuarto baño era una odisea que sufría entre inmensos dolores. No sólo temí no poder volver a jugar al golf, creí que nunca más podría volver a andar», confesaba el de Fuenterrabía, aunque bajo su punto de vista esta última etapa ha sido más dura que la anterior. «En aquella ocasión lo que sentía era impotencia. No podía hacer nada, no podía salir del hoyo. Esta vez lo he pasado peor, porque intentaba miles de cosas pero ninguna funcionaba, los resultados no llegaban, y ya no sabes qué hacer. Llega a ser un poco agobiante». Su fuerza de voluntad, su amor al golf y el acertado diagnóstico de un médico naturista devolvieron al jugador guipuzcoano a la competición. Su reaparición en el Dubai Desert Classic de 1997 fue muy emotiva, uno de esos momentos que no se olvidan, en la que curtidos periodistas de golf lloraron con él en un respetuoso silencio seguido de una ovación. Fue el sincero homenaje a un viejo gladiador que regresaba a la arena. Ganó el torneo al año siguiente (1998). Lágrimas que se repitieron en el green del 18 del campo canario de Maspalomas (1997), cuando ganó por encima de Lee Westwood, Paul Broadhurst, de nuevo, y Eduardo Romero; su primera victoria tras volver de los infiernos y ante su afición. Y todos volvimos a emocionarnos cuando dos años después, ganaba su segunda chaqueta verde en los greenes de Augusta. «Parecía una muñeca llorona, todo el día con el moco colgando. Pero no podía evitar el dar gracias cada día simplemente por estar allí, poder andar, poder jugar y seguir haciendo lo único que se hacer: jugar al golf», comentó en aquellos momentos. Después del Masters llegaron tres victorias más individuales en Europa, Benson & Hedges (2000), Open de Francia (2000) y el Open de Hong Kong, su último triunfo; y dos coronas más de equipo en la Alfred Dunhill Cup en 1999 y 2000, haciendo pareja primero con Sergio García y Miguel Angel Jiménez; y con el malagueño y Miguel Angel Martín al año siguiente, para revalidar el título. Pero 23 años en el Tour europeo (20 de profesional) son muchos. Los jóvenes vienen pisando muy fuerte. Son completos atletas, con una cohorte de fisioterapeutas, doctores naturistas, sofrólogos, psicólogos, expertos en nutrición... José Mari no se lo pensó dos veces: decidió cambiar su swing, fortalecer su cuerpo y crear un nuevo Olazábal más competitivo.