Luis Aragonés clasifica a España invicta gracias al descaro de Villa (1-1)
El próximo nueve de diciembre, en Leipzig, se conocerá el grupo en que quedará enmarcada El seleccionador no hablará de su renovación hasta que concluya la cita de Alemania

El trabajo físico de Raúl le obligó a ser sustituido por Morientes
Después de tanta angustia y padecimiento durante un largo año de dudas y sobresaltos, ni el más optimista de los españoles podía imaginarse que la repesca para el Mundial fuera tan cómoda que hasta la vuelta resultase intrascendente. Pero ocurrió que España se aplicó en la ida y tuvo la fortuna de toparse al final del camino con un rival de segunda o tercera fila, aparentemente menor incluso que lituanos, belgas y bosnios. Les pasó por encima en el Calderón y en Bratislava vivió una noche plácida. Firmó un discreto empate sin necesidad de esforzarse ni de enfadar más de la cuenta al adversario herido. Fue un partido sin emoción, un mero trámite. España no pasó apuros y tampoco se complicó la vida. Hizo lo que debía, sin más. Fue práctica, y punto. Dejó siempre la sensación de circular con el freno de mano echado, lo que pudo haberle costado la primera derrota de la era Luis si Villa, que pide a gritos más minutos, no lo remedia. No es menos cierto que si hubiera tenido necesidad seguramente hubiera vencido también en el Tehelne Pole. Pero hay noches en las que es mejor no encender al enemigo porque la batalla está ganada y sólo puedes acabar con secuelas. Con los deberes bien terminados en Madrid y un rival soliviantado, había que evitar conducir el balón, arriesgar absurdamente el físico con acciones efectistas que pudieran interpretarse como arrogantes, y entrar al trapo de cualquier mínima provocación. También contribuyó a la calma chicha el experimentado y frío alemán Markus Merk, que, con sólo siete minutos de juego, mostró la amarilla a Durica, el lateral zurdo del Artmedia, por una entrada a Salgado. Ni siquiera en el arranque los eslovacos salieron en tromba, dispuestos a meter el miedo en el cuerpo de los españoles, mejores técnicamente, más expertos y con una ventaja que les permitía jugar al ralentí. Luis renunció a la banda derecha y colocó un trivote en la zona ancha con el mandato de tocar, tocar y tocar hasta aburrir, dormir el partido y acallar a la hinchada local. Xabi Alonso se situó un poco más atrás, pegado cuando tocada defender de Pablo y Puyol, una pareja cada vez más sólida y compenetrada, Xavi se echó a la derecha y Baraja ligeramente a la izquierda, dejando la banda para Vicente. Una solución que vale para contener, para jugar con viento a favor, pero que se antoja complicada para atacar. Provoca desequilibrio porque deja al equipo completamente volcado a la izquierda. Pocas cosas sucedieron en un anodino primer tiempo en el que la superioridad visitante fue manifiesta. España, pragmática, jugó a lo que pensaba. Anduvo sólida atrás, salvo algún desajuste de Antonio López y Salgado a la hora de adelantar la línea, y se adueñó de cabo a rabo de la zona ancha. Manejó a su antojo. Le faltó ritmo y movimiento arriba, como si no quisiera molestar a los eslovacos. Casi sin querer, pudo adelantarse por un par de errores gravísimos de los zagueros pero Raúl, listo a la hora de intuir errores y anticiparse, y Torres, no calibraron bien sus armas. Tan sencillo lo veía España que en el arranque de la segunda mitad decidió echarse una cabezadita. Y una cosa es no complicarse la vida y otra jugar al paso. Cuando uno decide caminar sobre el césped en lugar de correr, suele pasar que el enemigo, por muy pequeño que sea, se crece, se te sube a las barbas y te roba el balón y la cartera. Holosko marcó a los cuatro minutos y espoleó a los suyos, felices con tal de hacer un gol a España. Luis no se inmutó apoyado en su banquillo y siguió a lo suyo, dispuesto a probar nuevas parejas, a pensar en el futuro. Casi de un plumazo, retiró a Torres y Raúl y dio minutos a Villa, más hambriento de fama internacional, y a Morientes. La nueva conexión fructificó enseguida en el gol del empate del Guaje , su primero en la selección.