Diario de León

Con una mano en la maleta (63-84)

Lobos torpedea a base de triples a un León muy indolente que se olvidó de defender Aranzana: «Lo dije, que no desconectasen» Tau Vit

Gustavo Aranzana estaba ayer realmente indignado en el banquillo por la actitud de sus jugadores

Gustavo Aranzana estaba ayer realmente indignado en el banquillo por la actitud de sus jugadores

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Carlos Frá - león
León

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Baloncesto León despidió ayer el año en el Palacio de Deportes y lo hizo de la peor manera posible. No acaba el año ni invicto en casa ni campeón de invierno... porque el nivel del equipo fue lamentable. El riesgo era conocido. Aranzana había pedido un último esfuerzo pero la plantilla saltó al parqué con la maleta para las vacaciones en una mano y así es difícil jugar al baloncesto. Quizás por ello ayer se pudieron ver muchas jugadas en las que los hombres se movían literalmente andando. Y eso ante un buen equipo como el Lobos, y encima en su día tonto desde la línea de triples, se paga caro. Muy caro. Ayer hubo pasotismo, problemas de actitud muy graves y eso ante un rival herido tras dos derrotas, es más que arriesgado. Además al equipo cántabro se le da bien el Palacio de Deportes, y más porque siempre acude en una jornada en la que los de casa tienen algún tipo de condicionante especial. Lobos logró 16 triples, toda una marca para una liga como la Leb, pero lo grave es que si alcanzó esa marca fue porque sus jugadores lanzaban literalmente solos. E incluso, como destacó su entrenador en la sala de prensa, pudieron ser hasta 25 los lanzamientos desde la línea de 6,26 en los que los hombres de Lobos no tenían oposición. Y eso se paga ante artilleros como Odriozola o Ferrer, y al final se unieron al festival el resto por lo que sólo Asselin y Urko Otegui se fueron del Palacio sin mojar de tres, aunque en el caso del ex de Menorca incluso se atrevió a lanzar en una ocasión. León hizo ayer su peor partido en casa del año y demostró cómo ha podido caer también contundentemente en pistas como las de Plasencia, CAI o Drac Inca. De entrada Lobos planteó una defensa asfixiante que llevó a León a errar sus tres primeros ataques. El evidente parcial fue de 0-4 pero León despertó y el esperado duelo Asselin-Barnes se decantaba para el pívot local. León metía rápido balones bajo el aro y Mills apoyaba a Barnes para sumar doce puntos entre los dos que dejaban igualads las cosas. Incluso el equipo local se puso arriba (14-12) pero ahí llegó una jugada clave con un balón perdido que recogió Odriozola para anotar un triple sobre la bocina que hizo mucha mella moral. El rival se lo creía y eso era muy peligroso porque eso animó a sus tiradores a ponerse manos a la obra. Isaac López abrió el segundo cuarto con otro triple que ayudó a sus compañeros a ponerse más pegajosos atrás. Aranzana probó a modificar la dirección de juego pero el rival contabilizó un parcial de 0-11 (14-23) que aventuraba un futuro poco prometedor. León estaba sin ideas y no encontraba como anotar, lo que llevó al entrenador a parar el partido para modificar tanto los planteamientos como el quinteto que debía permanecer sobre la cancha. León renació y se metió en partido (21-24) con un triple de Panadero y presionando a Lobos en toda la pista, pero fue un espejismo porque el rival reaccionó rápido y volvió a irse tras robar un balón para anotar con bandejar (25-34) y con Lo Grippo haciendo lo que quería en el aro leonés. «Joder, jugamos, joder...» De nuevo Aranzana paró el partido y desde la grada se lo oía perfectamente: «Joder, jugamos, joder...». Pero el equipo estaba roto y cada vez era más lamentable su nula capacidad de anotación por lo que sus atisbos de remontada se quedaban en nada. Tras el descanso el arranque fue totalmente decisivo. Odriozola y Panadero intercambiaron unos triples y después también mediaron Barnes y Lo Grippo con dos canastas, pero ahí empezó el principio del fin. El tiro de León era descorazonador y el del rival cada vez más fino. La ventaja visitante se fue rápidamente a la veintenta de puntos. En 23 minutos León había recibido 54 puntos, lo que habitualmente anotaban los rivales en todo el partido. Y sólo había logrado 35. Todo un récord negativo. Y es que en León ya ni siquiera se salía a puntear los tiros porque el equipo estaba roto y no paraba de mirar al luminoso deseando que esa auténtica tortura se acabase cuanto antes. Pero aún faltaba mucho. Aranzana buscó soluciones en la zona, jugando con dos bases... con todo lo posible, pero ya no había nada que hacer. El partido transcurrió durante muchos minutos en torno a la treintena de puntos de desventaja y sólo al final el capitán Martín Ferrer y Bulfoni tiraron del carro para maquillar al menos lo que fue una paliza en toda regla.

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