La Ponferradina tendrá a prueba a un central francés de 21 años

Kevin Debris llegó anoche a la capital berciana y hoy mismo se unirá al plantel blanquiazul El técnico de los bercianos cenará esta noche con la prensa deportiva

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Ramón Díez - ponferrada
Ponferrada

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El cuerpo técnico de la Sociedad Deportiva Ponferradina había solicitado la llegada de un defensa central en el mercado invernal para reforzar una línea maltratada por las lesiones. Sus plegarias han sido escuchadas por el presidente y la junta directiva, aunque de momento sólo llegará un jugador a prueba. Se trata del francés Kevin Debris, de 21 años de edad y 185 centímetros de altura. Según los datos ofrecidos por el club, Debris formaba parte de la selección francesa que se proclamó campeona del mundo sub 17 hace cuatro años en Trinidad y Tobago, por lo que habrá que confiar en la calidad del hombre que puede reforzar la cobertura. Para no caer en precipitaciones con este fichaje, el francés llega para participar en los entrenamientos del primer equipo a lo largo de una semana. En esos ocho días los técnicos tendrán que pronunciarse sobre la conveniencia o no de su contratación. El futbolista llegó anoche a la capital ponferradina y fue recibido por el secretario técnico Jesús Tartilán, quien le acompañó hasta el que será su domicilio en la ciudad, al menos durante una semana. De que se convierta en definitivo dependerá la actitud y las condiciones del francés durante los próximos días. Compartirá piso con Martín Morello, cuyo tránsfer internacional todavía no ha llegado a la Federación Española de Fútbol, procedente de la AFA. Curiosamente, esa que compartirán francés y argentino es la misma céntrica residencia que tenía Tomé durante las dos temporadas en que dirigió a la Ponferradina. Tensión en el entrenamiento Mientras van llegando refuerzos para lo que resta de temporada, la plantilla de Pichi Lucas sigue trabajando en la preparación del derbi del domingo en León. Ayer se ejercitaron en doble sesión después del habitual descanso de los martes. Los jugadores están con ganas, conscientes del gran momento de forma por el que atraviesas. La anécdota, porque así podría denominarse, estuvo en la sesión vespertina. La plantilla suele «jugarse» los miércoles un ágape que tiene lugar todos los sábados, después del último entrenamiento semanal y ayer tocaba «pachanga». Cuando restaban sólo cuatro minutos para que ésta concluyera, una fea entrada de Joaquín Bornes sobre Rubén Vega sirvió para que el de Castrillo se encarase con el capitán y los compañeros tuvieron que separarlos para evitar males mayores. Pichi dio por concluido el ensayo y todos a la ducha. La cosa no pasó a mayores e incluso el míster comentó que «es bueno ver que la gente está en tensión».

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