Diario de León

El Madrid sucumbe en Son Moix Manzano y López Caro coinciden en que ayer el Mallorca fue superior

Un indolente equipo blanco está a diez puntos del líder y recibe los varapalos sin reaccionar

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J. L. Roselló J. L. Roselló - mallorca mallorca
León

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La indolencia y la falta de fútbol de un Real Madrid sin alma, sin fe, sin ideas y sin compromiso, como si no se jugara nada y ya hubiera dado la Liga por perdida, permitieron el sonado triunfo de un Mallorca al alza que con Manzano encadena dos victorias y huye del descenso. O reacciona de inmediato, o el endeble equipo de López Caro, a diez puntos del Barça, puede afrontar dos meses y medio terribles, sin nada que hacer y en proceso de autodestrucción. De manera incomprensible por lo mucho que había en litigio, los contendientes salieron a jugar al paso bajo una incesante lluvia. El Madrid, muy reservón, sin ritmo, previsible y con un fútbol al pie que ya no se lleva por el mundo, no tuvo a nadie con la jerarquía suficiente en el centro del campo para hacerse con el control del duelo. Le faltaba Guti, y ni Zidane ni Baptista se prodigaron. A Gravesen ya se le conoce. Bastante tiene con intentar tapar los huecos que dejan sus compañeros e intentar frenar, casi siempre en vano, su desmedido ímpetu. El danés hizo otra falta estúpida y durísima al borde del área sobre Pisculichi, al que le golpeó con los tacos en la rodilla, que pudo costar su expulsión y el 1-0 si Arango hubiera lanzado con más tino. Los bermellones mostraban entonces demasiado miedo a un rival que parecía pensar sólo en el duelo que en diez días le enfrentará al Arsenal en Londres, donde se jugará evitar otro fracaso y seguir vivo en Europa. Se metieron muy atrás, sin presionar mucho, e intentaron sorprender a balón parado o en alguno de los muchos errores, o distracciones, de los merengues. Así ocurrió en una falta lateral que Doni cabeceó a las nubes cuando estaba libre de marca, con cinco merengues que le miraban pero no le encimaban. Como el Mallorca no daba, lo normal es que el Madrid sí golpeara gracias a la calidad individual de sus jugadores. Así fue. Cuando más insulso estaba el choque, Beckham lanzó con precisión una falta y Sergio Ramos ejerció de central a la antigua usanza para cabecear lejos de Prats. Pero desde ese minuto 31 hasta el final, sólo existió el Mallorca, que mereció empatar ya antes del descanso pero Arango se topó primero con Casillas y luego con su falta de puntería, ya que lanzó fuera con Iker ya superado. Esa acción ridiculizó el entramado defensivo de los blancos, ya que bastaron un saque con la mano de Prats y un pase de Tuni para que el venezolano se quedara completamente solo. Era una premonición de lo que ocurriría en la segunda parte. Al comprobar que el Madrid era una calamidad, el Mallorca se vino definitivamente arriba. El empate llegó de penalti Y le dio la vuelta al partido con suma facilidad. Bastaron un penalti tontorrón de Sergio Ramos, que encima se pierde el derbi ante el Atlético por acumulación de amonestaciones, y un gran contragolpe en el que Arango ya no perdonó más. El Madrid, ya con Salgado y Raúl sobre el campo, fue incapaz de meter una marcha más e inquietar, a Prats. A pesar de que Cicihno estrelló un balón en el largueroen el minuto 83, y de que el Madrid empleó todos sus recursos, el conjunto balear aguantó las acometidas de un equipo que quemó todas sus naves en busca, como mínimo, del empate, pero que se encontró con un equipo sólido y muy seguro sobre el terreno de juego. Después de seis victorias ligueras consecutivas, el Madrid agravó viejos vicios e hincó la rodilla en un duelo de mucha más trascendencia de lo que quizá se pensaba. Los técnicos del Real Mallorca, Gregorio Manzano, y del Real Madrid, Juan Ramón López Caro, coincidieron ayer que el equipo balear «fue superior» y que por ello, la victoria por 2-1 se ajustó a lo que ocurrió sobre el rectángulo de juego del estadio Son Moix. Manzano dijo que su equipo «remontó el gol (de Sergio Ramos) con ambición, ganas y convencimiento», y que todo ello tiene más valor, porque «estaba enfrente el Madrid, vencedor en los últimos seis partidos y que venía a buscar los tres puntos porque el Barcelona había ganado al Zaragoza el día anterior, lo que obligaba al equipo madridista a lograr la victoria para no descolgarse en exceso del conjunto azulgrana». «Nadie puede discutir que el Mallorca ha sido el justo vencedor», señaló el técnico jienense, que a la pregunta de qué ha cambiado para celebrar dos victorias consecutivas, respondió: «Nada, sólo hablé con los jugadores y les hice ver que ellos son los protagonistas, que tienen calidad, que debían soltarse y que no miraran la clasificación». «Mis futbolistas pueden y quieren, pero sería un error llegar a la conclusión de que nos hemos salvado por ganar al Real Madrid. Hay que seguir en esta línea si queremos salvar la categoría, porque vamos a sufrir hasta el final para conseguir nuestro objetivo de la permanencia». López Caro, cariacontecido López Caro, por su parte, en unas declaraciones muy breves calificó de «justa» la victoria del Real Mallorca en la tarde de ayer frente a su equipo porque había sido el conjunto que había arriesgado más a lo largo de los noventa minutos y creyó en la victoria. «Arriesgó mucho y le salió bien. Fue valiente y ganó con justicia. Nosotros tuvimos nuestras opciones, pero no las aprovechamos y cuando eso sucede normalmente se termina perdiendo. Eso es algo que debemos aceptarlo», concluyó el técnico merengue.

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