DIARIO DE UN MERENGUE
Barcelona y Villarreal confían en evitar a los italianos en el bombo Los planes de Fernando Martín
España vuelve a tener dos representantes en cuartos tras el fracaso de la anterior campaña
Tras el fracaso de la temporada anterior, en la que no hubo ningún representante en los cuartos de final de la Liga de Campeones, el fútbol español vuelve a contar con dos equipos en esta eliminatoria que se sorteará hoy en París. Gracias al Barcelona y al Villarreal, España tendrá de nuevo dos cuartofinalistas. Iguala así al fútbol italiano, aunque el Inter se podrá sumar al Milan y al Juventus. Al menos, este año se ha superado a Inglaterra, ya que de la 'Premier' sólo queda el Arsenal tras la sonada eliminación del vigente campeón, el Liverpool de la 'armada española'. Y Alemania, en el año de 'su' Mundial, se ha quedado sin representación en la primera eliminatoria directa. En el sorteo de celebración del 50 aniversario de la Copa de Europa aparecerán cinco campeones: Milan, Juventus, Benfica, Barcelona e Inter o Ajax, que el martes disputarán la vuelta de octavos. De los supervivientes, Villarreal, Arsenal y Olympique son los únicos que no han nunca ganado el título, aunque los castellonenses ya pueden presumir de ser el primer debutante que supera los octavos. Además, sin perder ningún partido. En el caso del Barça, que desde hace tres años no llegaba a cuartos, ahora es favorito tras haberse vengado del Chelsea y desplegar en la actualidad el mejor fútbol del continente. El sorteo de cuartos será puro, sin ningún condicionante, por lo que se podría dar un emparejamiento español, como ocurrió en el 2002, cuando el Real Madrid eliminó al Barça. Ello garantizaría la presencia española en semifinales, aunque en teoría sería una mala noticia para el Villarreal, que ya ha firmado varias hazañas en el año de su estreno y si le sonríe la suerte en el bombo puede seguir haciendo historia. El objetivo de Barça y Villarreal es evitar a los temidos italianos, y especialmente al Milan, que acaba de humillar al Bayern tras proclamarse campeón en 2003 y subcampeón en 2005. Los rivales más deseados son el Benfica y el Lyón. Para el Barça, un cruce con la Juve permitiría a los azulgrana tomarse la revancha ante el rival que les despidió hace tres campañas en cuartos. Barça y Villarreal están en disposición de poner fin a una debacle que comenzó para el fútbol español en el 2003, cuando sólo el Real Madrid alcanzó las semifinales y su eliminación dio origen a una final Milan-Juventus. La pasada campaña España se quedó sin representación en cuartos por primera vez en 12 años y confirmó que ya no disponía de la que había sido llamada la mejor Liga del mundo. FERNANDO MARTÍN cuenta con un reto apasionante a partir de ayer: acertar con una política deportiva adecuada a los nuevos tiempos que vive el fútbol europeo. Una vez que resuelva el enigma de si habrá o no elecciones a medio plazo, lo que es evidente es que marzo y abril son decisivos siempre en cualquier club para ultimar la temporada venidera. Y todo apunta a que ese objetivo lo debe de ejecutar Fernando Martín en las próximas semanas. ¿Y ahora qué?. Se pregunta el aficionado. ¿Cuál debe de ser el estilo del nuevo Real Madrid?. ¿Cómo quiere jugar?. ¿Qué modelo se puede copiar de otros clubes?. Porque copiar lo bueno es de listos. Wenger le pintó la cara al Real Madrid. Con una defensa de imberbes, con chicos de 20 años de media. Ahí, en Highbury, tiene Martín un buen espejo. Algo habrá hecho bien Wenger. El tiene un plan, pero sobre todo cuenta con algo mejor: es previsor. Se marchó Vieira, pero formó a Cesc y trabaja ahora con Diaby, la gran estrella de la selección sub '21 gala. Se va uno, el equipo pierde la lógica dosis de experiencia, pero se guarda un as en la manga. Eso es un plan, trabajar siempre con la red debajo. A Wenger nunca le va a pillar el toro. Es más y aunque no lo reconocerá, ya sabe que si se van Cesc y Henry, el Arsenal cuenta ya con dos nombres de futuro en su agenda. A David Dein y a sus colaboradores, nunca les va a atropellar el tren de la improvisación. El segundo capítulo de la historia de Wenger fue fortalecer, agrandar, rodear a su emblema, a su capitán, Thierry Henry, de jóvenes. En Highbury sólo manda uno. El capitán. Y los demás aprenden y crecen a su lado. En Londres refuerza la imagen de su capitán y a su alrededor el club progresa, mientras los demás se empapan de los valores de un club nacido en 1848. El Arsenal no maneja las urgencias del Madrid. Pero interpreta un papel diferente, una forma inteligente de ver la vida. La explosión de Eboué en Highbury es el fin de un hermoso proyecto en Costa de Marfil. El Arsenal mima una escuela en Abidjan, saca los mejores chicos de allí, los traslada luego a Bélgica, los pone a jugar en el Beveren, un modesto club de Primera, se hacen europeos y allí si destaca alguno, el Arsenal les abre la puerta. Con sacar a uno cada cinco años ya cumplían las expectativas. En tres temporadas, ya han aparecido dos: Kolo Touré, uno de los mejores centrales del mundo, y ahora Eboué, un juvenil que aburrió a Robinho en el Bernabéu. Los dos estarán en el Mundial. Medalla para Wenger y su gente. Y enhorabuena a la escuela marfileña. El Madrid abre escuelas en Africa, son centros cuyo fin es la obra social, algo meritorio y loable. Pero no son academias de fútbol en el sentido estricto. Desde la llegada de Eto'o al Real Madrid, un fichaje de 'Pirri', el club nunca ha confiado en ese continente, y de ahí van a salir buenos futbolistas siempre. Francia los capta y luego hace caja. Cuando Florentino Pérez llegó al Real Madrid, Zidane y Figo eran grandes futbolistas reconocidos mundialmente. Eran fichajes claros, valores seguros. Buenas contrataciones, sin duda. Ahora, el problema es que hay más de diez o veinte, de gran nivel, que posiblemente no sean ni mucho menos como Zizou y Figo. Pero es lo que hay. Sólo basta con echar un vistazo al Lyon, al Arsenal, al Chelsea, al Liverpool, al Milán. Más de veinte jugadores en Europa podrían jugar tranquilamente en el Madrid. Martín maneja un nuevo panorama. Y por eso, su entrenador debe tener claro a qué quiere jugar. Xabi Alonso, Cesc Fábregas. Los dos no cuestan menos de 30 millones. Ibrahimovic, Adriano, Zokora, Yaya Touré, un tipo de banda izquierda -Malouda, en Lyon-, ese es el perfil de futbolista que camina con solvencia en Europa. Pero es el nuevo técnico del Real Madrid quien debe dar el visto bueno. Martín es inteligente y está en ello. Capello es su preferido y el italiano debe dar el paso adelante y aconsejar en la sombra si acepta el proyecto porque el Juventus está ya en cuartos de la Liga de Campeones. Y Capello no puede desviar su atención cuando está jugando en Europa. El Madrid tampoco necesita una revolución de arriba a abajo. Con cuatro refuerzos, el apoyo del filial, más desmotivado que nunca, y unas bajas lógicas, al Madrid sólo le hace falta levantar la moral y poner vértigo, desmarques de ruptura y velocidad a su juego, argumentos innegociables en 2006. Jugar al pie ya es historia. Por cierto, en términos de marketing, aspecto tan de moda ahora, Casillas aparece en todas las marquesinas anunciando un coche junto a Ronaldinho. En breve, Cesc publicitará otra marca. El Mundial está cerca, el mercado se mueve y las empresas apuntan a chicos con una imagen fresca, joven y sin contaminar.