Martínez rubrica su mejor marca del año ante un Hoffa que se salió

El leonés, con 20,43, sexto en un Mundial que no preparó bien para centrarse en el verano

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F. Miñana / O. Marrón - moscú / león
León

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No viajaba al Mundial de Moscú para disputarlo, sino para capitanear el equipo nacional, hacer un papel de nivel y compeitr en su tercera cita del año. Manuel Martínez lo venía advirtiendo desde enero. Quiere medallas pero en otro momento. «Tengo hambre de medalla al aire libre», explicó el siempre locuaz capitán del equipo español. La pista cubierta siempre se le ha dado bien. No hay más que ver que el sexto puesto logrado en esta final es su peor resultado en siete participaciones en esta competición, la misma que le coronó campeón del mundo en Birmingham. Pero el lanzador, despojado de ese pesado manto que es ser señalado como favorito, ya es un veterano. Y sabe cómo desenvolverse en estos compromisos. Realizó su mejor lanzamiento del año (20,43) para despedirse con dignidad y superó dos veces más su mejor marca del año, 20.30 metros. Se le vio relajado. Hablando con los jueces -«es que uno es amigo mío, viene a veces a Pamplona», se justificaba-, mirando de reojo a Arturo Casado, sonriendo Estaba distendido. Ha aprendido mucho de su extensa singladura. Empieza a conocer los márgenes del camino. «Este ha sido el primer invierno que no lo he preparado al máximo. Ha sido de regeneración. Porque el año pasado tuve un problema de sobreentrenamiento», comenta, rememorando jornadas demasiados intensas, con entrenamientos de hasta siete y ocho horas. «La mejor final de la historia» Manuel Martínez definió la final de peso como «la mejor de la historia en pista cubierta, con el ganador por encima de 22 y las medallas por encima de 21 metros» y se declaró «contento» con su sexto puesto. Esta disciplina goza de una salud excelente. Y el ganador, el estadounidense Reese Hoffa, se fue hasta 22,11, el mejor lanzamiento del año y el cuarto de todos los tiempos, una marca de otra época. El español lo miraba de reojo y pasaba a destriparlo . «No es muy alto, pero sí muy ancho». Eso provoca que su mecánica de lanzamiento sea diferente al de la mayoría. «Al tirar alcanzar una velocidad de 15 metros por segundo» y añadía que debe pasar de 0 a 50 kilómetros hora «en unas décimas». Hablaba de Hoffa sin esconder su admiración. «Eso no lo hace ni un Ferrari», acabó exclamando. En el último lanzamiento del americano animó a los otros contrincantes a pedir palmas al público.

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