Diario de León

Ronaldo redondea un insufrible empate entre Valencia y Madrid Banquillo de lujo de López Caro, con Ronaldo, Robinho y Cassano

Un soberbio Cañizares paró un penalti flojo al brasileño en el último minuto del partido

Rubén Baraja y Sergio Ramos pugnan por un balón aéreo en el partido disputado ayer en Mestalla

Rubén Baraja y Sergio Ramos pugnan por un balón aéreo en el partido disputado ayer en Mestalla

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Vicente Costa - valencia
León

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Tan poco ritmo y tensión le pusieron los temerosos contendientes que en nada se pareció a un clásico Valencia-Real Madrid. Se asemejó mucho más un duelo descafeinado de pretemporada, o al clásico partido de final de curso en el que el empate está pactado, que a un choque entre presuntos candidatos al título. Hasta Ronaldo se sumó al simulacro, ya que tras una gran pared con Cassano forzó un claro penalti, pero luego lanzó suavemente para que Cañizares completara su notable noche. Ciertamente, fue el Barça el único que salió fortalecido de la pantomima que se vio en Mestalla anoche. Si estos dos equipos conformistas y sin ambición son segundo y tercero, mala pinta tiene la Liga española. El Valencia, fiel al estilo mostrado todo el año pero menos aguerrido, le regaló por completo el balón y el campo a un Real Madrid que dominó más pero sin fe, sin saber que hacer, sin desmarques, sin profundidad, sin nada, al menos durante la primera mitad, en la que llegó a tener un 80% de posesión estéril. Luego, cuando entró Ronaldo, dispuso de algunas ocasiones para ganar, pero se topó con Cañete , que sigue llamando a las puertas del Mundial. En este carrusel de cambios, dudas, idas y venidas en que se ha convertido el equipo de López Caro, esta vez compareció en Mestalla sin Ronaldo, Robino y Cassano, además de las bajas obligadas de Beckham, Roberto Carlos y Gravesen. Se plantó con hasta cuatro laterales derechos en el once titular y, curiosamente, sin Helguera. El técnico merengue prefirió a Mejía de central y al uruguayo Diogo de mediocentro. Ramos, fallón Tan pocas noticias hubo en el primer período más anodino que se recuerda, que lo único reseñable fue el clamoroso error del árbitro tras un penalti pueril de Sergio Ramos, nervioso y errante toda la noche. Ocurrió que Villa se internaba, que forcejeó con Mejía, que pidió una falta y que Mejuto ordenó seguir. De pronto, Ramos pensó que habían pitado algo, elevó el balón con la puntita del pie y lo cogió con la mano dentro del área. Cuando todo Mestalla pedía penalti, el colegiado asturiano miró al linier, dudó, e indicó infracción de Villa. Fue, seguramente, la jugada más tonta de la Liga durante esta temporada. Ocasiones blancas al final Algo más hizo el Madrid por intentar ganar en la reanudación, pero Cañizares se empleó para desviar un cabezazo a bocajarro de Baptista, un tiro del recién entrado Robinho, tras error monumental de Albelda, y atajar el postrero penalti de un cabizbajo Ronaldo que va de mal en peor. En el otro bando, Quique Sánchez Flores se llevó un gran abucheo de la grada al retirar a Pablo Aimar. Y es que la afición local piensa que el Valencia desperdició una ocasión excelente de tumbar al Real Madrid. Juan Ramón López Caro, técnico del Real Madrid, dejó en el baquillo de inicio anoch en el estadio de Mestalla a Ronaldo, Robinho y Cassano. Mejía y Sergio Ramos salieron colocados en el centro de la defensa, Diogo en el centro del campo y Raúl en la delantera fueron las principales novedades en el once de López Caro respecto al último partido de Liga ante el Atlético de Madrid y la debacle en Liga de Campeones. La alternativa del técnico blanco ante la desquiciante falta de gol de los suyos fue colocar a Diogo en el medio del campo y a Raúl, Zidane y Baptista como hombres de ataque. Pero al final los tres fueron sustitituidos por Ronaldo, Robinho y Cassano, que a pesar de todo no lograron mejores resultados en cuanto a efectividad que la inédita delantera que el Real Madrid presentó en Mestalla. El único ganador del encuentro fue el Barcelona, que espera el partido de Pamplona en unas circunstancias mejores a las que había antes del encuentro.

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