Ademar noqueó al Teka cuando se decidió a apretar el acelerador Tierra por medio con el Valladolid
En la segunda parte el equipo sacó su calidad, puso más intensidad y el partido se terminó
Aunque parezca una verdad de Perogrullo, jugar bien es sin duda el camino más corto -y también el más efectivo- para sentenciar un partido. El Ademar dio ayer pruebas evidentes de la validez de esta máxima. Cuando dejó de tontear con el Teka Cantabria y puso ganas y calidad sobre el parqué, el encuentro quedó roto de forma rotunda. Y es que en ocasiones no complicarse la vida es la mejor de las opciones. Ir a lo sencillo. Durante cerca de cincuenta minutos, los leoneses dieron aire a un Teka muy mermado por las bajas que no podía creerse llegar igualado en el marcador hasta bien entrada la segunda mitad. El equipo marista parecía estar haciendo la guerra con balas de fogueo. El juego frío y falto de garra del Ademar en la primera mitad fue el mejor aliado de los hombres de Alberto Urdiales. Su frialdad se contagió incluso a la grada, más apática que de costumbre aunque bien es cierto que el juego insulso que estaban presenciando no contribuía a las emociones. Si alguien en la jornada de ayer fue al Palacio en busca de sensaciones fuertes, sin duda se arrepintió durante esos primeros treinta minutos. Y es que pocos detalles de interés dio la escuadra ademarista en ese tiempo. La garra de Héctor Castresana en el pivote, la sensación de que por fin Alilovic se está asentando en la portería -ayer defendió el marco buena parte del choque- y el debut de Colón después de semanas alejado de las convocatorias por lesión, fueron los escasos apuntes positivos del equipo. En lo negativo se vio a una escuadra falta de intensidad que volvió a caer en uno de sus grandes defectos esta temporada: dilapidar en minutos ventajas interesantes que, bien gestionadas, hubiesen dado para sentenciar mucho antes. Fue otra vez el juego del «acordeón». Cuando parecía que el Ademar se iba definitivamente, un arreón de los cántabros les volvía a meter en el partido. Y eso que el Teka ayer tenía poco que oponer. Los de Urdiales llegaron lastrados por las bajas de sus dos jugadores de referencia: el central tunecino Ben-Amor y el lateral derecho Brajkovic. Aún así, el pivote Xalkidis, un griego con pinta de estibador del puerto del Pireo, el fibroso lateral suizo Gautschi y el extremo Milosavljevic aportaron lo suficiente para que su equipo no perdiese de vista a un Ademar, donde los más acertados de cara a la meta rival fueron Raúl Entrerríos y Martin Stranovsky. Con el personal bostezando en la grada, se llegó a la conclusión de la primera mitad con un 14-10 favorable a los hombres de Cadenas y la sensación de que el equipo en modo alguno había pisado a fondo el acelerador para poner a funcionar todos los caballos de su motor. Camino de los vestuarios, la cara del técnico, Manolo Cadenas, dejaba bien claro que la imagen del equipo no le había satisfecho en absoluto. En la reanudación, el arranque dio la impresión de que iba a ser más de lo mismo pero por fortuna las cosas no marcharon por el mismo camino. Bien es cierto que hubo que esperar casi hasta el minuto cincuenta pero la espera mereció la pena porque fue cuando el equipo se desperezó y empezó a jugar como realmente sabe y puede hacerlo. Y entonces el Teka sólo pudo contemplar impasible como las diferencias crecían de forma imparable y vertiginosa. El noruego Kjelling -relegado al banquillo durante muchos minutos- sacó del baúl de los recuerdos su repertorio de lanzamientos para demostrar que la pólvora de su brazo no se ha mojado. De forma imparable se fue a los seis tantos. El equipo se entonó y para disfrute de la afición se empezó a gustar, como los toreros enfrascados en una buena faena. Los detalles de calidad individual empezaron a aflorar. Stranovsky se marca un penalti de rosca de los que humillan al portero. Kjelling saca su brazo y lanza un misil de abajo a arriba que recuerda los mejores tiempos del noruego. Con el Ademar volcado y Jorge en la portería, Stranovsky hace el 26-18 en un fly espectacular a pase de Krivoshlykov en un contraataque letal. Llegaron los dos a la par por cada extremo y el ruso, generoso con su compañero le pasó el balón para que el eslovaco se adornase. Poco después, Curuvija estuvo a punto de marcar en otro fly espectacular que se fue por poco. Esos minutos y esas jugadas alejaron el aburrimiento con la fuerza de un vendaval. La pena es que el Ademar no hiciese antes ese juego que lleva dentro. Tal y como está la liga, con Barcelona, Portland y Ciudad Real a una distancia inalcanzable, el Ademar debe pelear ahora por mantener su cuarto puesto en la tabla clasificatoria de la liga Asobal. Un cuarto puesto amenazado seriamente por el Valladolid de Juan Carlos Pastor. Tras imponerse el pasado miércoles al Cangas en partido adelantado por sus compromisos europeos, el Valladolid se había colocado ayer a un sólo punto de los hombres de Manolo Cadenas: 28 a 27. Sin embargo, la victoria de ayer permite al Ademar volver a poner tierra de por medio con los pucelanos y mantenerles a raya, a tres puntos de distancia. El compromiso del próximo fin de semana ante el Arrate es otro de los que el conjunto leonés debe solventar a su favor, al menos eso es lo que dice la lógica del balonmano. Y es que tal y como están las cosas en la competición, el Ademar tiene muy poco margen de error si no quiere ver como peligra el cuarto puesto que ocupa actualmente en la clasificación.