Publicado por
ENRIQUE PÉREZ
León

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POR PRIMERA vez en los setecientos años de historia de la Semana Santa de Zaragoza, declarada de Interés Turístico Nacional, varias cofradías de la capital aragonesa van a variar hoy su horario de salida debido a motivos que no sean inclemencias climatológicas o causas no previstas: en este caso será por la final de la Copa del Rey de fútbol. Las cofradías de la Hermandad de San Joaquín y la Virgen de los Dolores y la de Jesús Camino del Calvario participan en lo que se denomina «El encuentro», que tiene lugar en las calles del Casco Histórico, y también la del Santísimo Ecce-Homo y Nuestra Señora de las Angustias coincide con la hora del encuentro y sus posibles celebraciones. Todas ellas han adelantado su salida para evitar la coincidencia con el jolgorio posterior de los zaragocistas que no se hayan desplazado a Madrid en caso de que el conjunto maño se proclame campeón de la Copa. Esta medida, sin embargo, no evitará que mientras los desfiles procesionales estén teniendo lugar, la final copera discurra a su vez llena de pasión, pero de otro tipo muy diferente a la de la Semana Santa. Por ello, a más de un cofrade, y a la vez seguidor del Zaragoza, se le presenta un problema al tener que elegir entre la procesión o el fútbol. Este dilema puede tener además «efectos colaterales» porque muy posiblemente, y se tome la decisión que sea, difícilmente los amigos o compañeros de cofradía le volverán a mirar igual. Si los afectados optan por mantener el compromiso moral, los amigos futboleros raramente comprenderán que no se esté junto a ellos viendo el partido y vitoreando al equipo de sus amores, pero si se toma la decisión opuesta, sus compañeros cofrades pensarán que ha sucumbido a los cantos de sirena en lugar de mantenerse fiel a sus principios religiosos. Si el hermano cofrade es de los que portan vela, empujan un paso o llevan hachón la resolución del dilema parece sencilla, un pequeño aparato de radio con auricular para llevar bajo el capirote solventaría el problema, pero si pertenece a la sección de bombos y tambores las cosas se complican un poco más porque es necesario tener la capacidad de no perder el ritmo del toque, además de ser capaz de escucharlo por el estruendo que supone el ruido de los tambores. Si aún así el afectado es capaz de escuchar el partido y compaginar ambas cosas todavía le queda una prueba más: ser capaz de contenerse si su equipo consigue algún gol.

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