Diario de León

Schumacher firma ante Alonso y su público una victoria estratégica

El asturiano acabó segundo en Nürburbring y ya suma once carreras sin bajarse del podio

Schumacher se apea de su monoplaza con gesto triunfal tras un Alonso que terminó en segunda posición

Schumacher se apea de su monoplaza con gesto triunfal tras un Alonso que terminó en segunda posición

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José María Rubio - nürburgring
León

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Era su objetivo y lo cumplió. Michael Schumacher llegó con muchas ganas al Gran Premio de Europa, en un circuito que conoce a la perfección, el de Nurburgring, delante de más de 120.000 espectadores, con unos neumáticos Bridgestone que estuvieron siempre a la altura de las circunstancias, y un peldaño por encima de los Michelin. Sin duda, esa última fue la clave del triunfo del alemán, como además reconoció Fernando Alonso tras la carrera. En el dúo Ferrari Bridgestone había más ganas que nunca de volver a ganar tras la victoria conseguida hace quince días en San Marino. El

cruzó la meta en primera posición, con Fernando Alonso (Renault), Felipe Massa (Ferrari) y Kimi Raikkonen (McLaren Mercedes) a menos de 5 segundos de distancia. En el podio dos Ferrari y entre medio de ellos Alonso, que lleva once Grandes Premios sin bajarse de él. Se trata de la 86ª victoria de Michael Schumacher y la segunda consecutiva, lo que le sitúa cómodamente en el segundo lugar del Mundial de pilotos con 31 puntos, a 13 de Fernando Alonso, que sigue en cabeza con 44. Gracias a los 10 puntos que marcó el alemán, más los 6 obtenidos por su compañero, Massa, Ferrari sube a la segunda posición de la clasificación de constructores (46 puntos) y desbanca a McLaren (38), aunque Renault continúa en cabeza con 62. Éxito merecido El éxito de Schumacher fue muy merecido, ya que a pesar de tomar la salida por detrás de Fernando Alonso pudo superarle en los boxes después del segundo repostaje. Entró a cambiar ruedas y poner gasolina tras vueltas más tarde que el asturiano y fue ahí donde se fraguó la victoria, ya que de nuevo, y como repetición de Imola, las tres últimas vueltas de los Bridgestone permiten al Ferrari y acumular una ventaja importante para preservar su primera posición. Ahora que todos hablan del futuro de Schumacher en la F1, quizás estas dos victorias consecutivas le hayan hecho cambiar de opinión y recapacitar sobre su futuro en esta especialidad, en la que pocos récords le quedan por batir. La continuidad del alemán está casi garantizada y sólo falta por saber si será por un año o dos. Ferrari es un equipo que, gracias a cerebros como Jean Todt, su director, Ross Brawn, el director deportivo, y el propio Schumacher, es capaz de ganar hasta en situaciones inverosímiles. Y en Nurburgring consiguió colocar a sus dos pilotos en el podio, algo que parecía impensable a comienzos de la presente temporada. Los neumáticos Bridgestone, que tantos quebraderos de cabeza les dieron el año pasado, esta temporada han mejorado sensiblemente y corren como en el 2004, cuando también se podían cambiar en carrera. Michael salía por detrás de Fernando Alonso en la parrilla y eso era un gran inconveniente, por lo que en Ferrari trabajaron para decidir qué estrategia podría darles la victoria final. La pensaron, la llevaron a cabo y les surtió efecto. Una de las opciones que tenían los hombres de Ferrari era superar a Fernando en la salida, pero no fue posible. La del asturiano, como es habitual en él, fue excepcional, sin fallos, y pasó por la primera curva como líder, con Michael por detrás, Massa, Button, Raikkonen, Trulli.... Pero de repente el coche de seguridad salió a la pista: Liuzzi había dañado su alerón delantero en una colisión con Coulthard, en la que ambos quedaron eliminados. Fernando Alonso y Michale Schumacher eran los hombres fuertes de cabeza, aunque no podían despistarse, ya que Massa desde la tercera posición rodaba muy cerca de su jefe de filas, y lo mismo Raikkonen, que superó a Button y subió al cuarto lugar. Repostajes y gomas La vuelta rápida que realizó Alonso el sábado en la calificación fue lograda con 10 kilos menos de combustible que la de Michael, y eso supone en esta pista casi cuatro décimas de segundo. Fernando entró a boxes por primera vez en la vuelta 17, y justo detrás de él lo hizo Felipe Massa. Puso neumáticos nuevos, y sus mecánicos emplearon 7,6 segundos en llenarle el depósito. Una vuelta más tarde entró Michael Schumacher, tardó 7,9 segundos, y salió por detrás de Fernando. El asalto inicial estaba ganado para el asturiano. Los hombres de Renault respiraron profundamente, ya que la primera prueba había sido superada. Fernando rodaba por detrás de Raikkonen, que entró unas vueltas después en su box, y el asturiano mantuvo a Schumacher a más de dos segundos de distancia. Pero pronto el alemán se le acercó, marcando vueltas rápidas, justo cuando Fernando hizo su segunda entrada en boxes. La diferencia entre los dos en ese momento era muy poca, de tan sólo 1,2 segundos. Fernando empleó 8,8 segundos en el repostaje y cambio de neumáticos, y un total de 25,2 segundos desde que entró en el box y salió. Lo hizo por detrás de Raikkonen, con Michael ya en cabeza. Esos momentos iban a ser claves para los hombres de Ferrari, Michael tenía que pisar a fondo el acelerador para separarse lo más posible de su rival. Y así lo hizo. Marcó la vuelta rápida de carrera (vuelta 39 en 1'32.099) y, además, logró mantenerse en pista tres vueltas más que Fernando, lo que le dio una ventaja suplementaria. En esa fase de su vida útil, los Bridgestone son muy superiores a los Michelin, y el Ferrari volaba. Arañaba décimas al Renault de Alonso hasta conseguir la ventaja que le dio la victoria.
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