La selección ensaya terapia, penaltis y faltas a puerta cerrada
Luis Aragonés pretende que el punto fatídico no vuelva a ser algo traumático en Alemania El combinado nacional ultima homenajes a la sufrida afición
Los penaltis, traumáticos en el devenir de la selección española a lo largo de los Mundiales, no pueden ser obstáculo en Alemania. Así al menos lo piensa Luis Aragonés, quien dedicó parte del cuarto ensayo a insistir en los lanzamientos desde los 11 metros. Y el examen resultó difícil para los tiradores, toda vez que Iker Casillas, Cañizares y Pepe Reina, los tres guardametas, son consumados especialistas en detener penas máximas. Cuando de esta suerte se trata, las miradas apuntan hacia el bético Joaquín, quien jamás podrá olvidar el lanzamiento fallido en los cuartos de final del Mundial de Japón y Corea, que supuso la eliminación ante uno de los anfitriones. «Cada vez que tiro un penalti me acuerdo de ese error y, si no, siempre hay algún compañero que me lo recuerda», bromeó el portuense. De todos modos, Joaquín asegura no tener trauma alguno y estar dispuesto a probar fortuna de nuevo si es necesario. «Aquello ha quedado como una anécdota en mi vida y nada más. Si me lo piden, no tengo ningún problema para tirar penaltis ni en mi equipo ni en la selección», añadió. Luis también dedicó la mañana al ensayo de golpes francos, con la particularidad de que colocó las barreras a menos distancia de lo que marca el reglamento.