Diario de León

La canarinha avanza a cuartos sin pisar el acelerador frente a Ghana (3-0)

Brasil hizo lo justo ante los cándidos africanos y encara fresca la parte final del campeonato El 15º gol de Ronaldo le convierte en el máximo goleador de los Mundiales

El brasileño Ronaldo lucha por el balón con los jugadores de Ghana Sulley Muntari y John Mensah

El brasileño Ronaldo lucha por el balón con los jugadores de Ghana Sulley Muntari y John Mensah

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Ignacio Tylko - dortmund
León

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Suma y sigue. El pentacampeón ya encadena once victorias seguidas en fases finales de los Mundiales, donde ha ganado todo desde que cayó ante Francia en Saint Denis, y encima no se desgasta. El método de la canarinha se asemeja a los grandes saltadores, que se reservan y empiezan a competir ante los elegidos. Algún día serán castigados por jugar con esa suficiencia, pero de momento no les va mal. Con la ley del mínimo esfuerzo Brasil se desembarazó de Ghana, fiel al contradictorio estilo africano. Es una selección aseada, que toca bien, con un físico sobresaliente, pero con unos despistes y errores imperdonables a este nivel. En un fútbol tan rácano y especulativo, se agradece que las Estrellas Negras quisieran achicar espacios y adelantaran la zaga. Es un rasgo de valentía, pero hacer eso sin presionar al poseedor del balón es como hacerse el «harakiri». Si esa era el arma que tenía escondida Dujkovic para derrotar a los brasileños, no supo calibrarla, o sus jugadores emplearla. Por más que los ghaneses militen en siete ligas europeas, no evitan su extrema candidez, su falta de malicia. Hasta cuando pegan lo hacen a destiempo, se les ve de lejos y se ganan la tarjeta. Precisamente por esta suma de pequeños detalles que conforman un mundo en fútbol, todos los africanos vuelven pronto a casa. Al meterse en octavos, Ghana salvó el orgullo del continente, pero ayer evidenció que las diferencias se mantienen e incluso aumentan. Cuatro minutos. Ése fue el tiempo que precisó la canarinha para encarrilar el choque. Lo que tardó Kaká en ver que Ronaldo arrancaba en posición legal mientras los africanos salían. Y anda que el blanco se puso nervioso para marcar su gol 15 en los Mundiales y superar el récord que compartía con Muller. Controló, hizo la bicicleta al portero y marcó a puerta vacía. Como si fuera lo más sencillo del mundo. A partir de ahí, la 'verdeamarela' se vino atrás, se relajó, dejó hacer a Ghana y esperó su momento. Aunque los brasileños se defendieron mál, no es menos cierto que Brasil tenía toda la pinta de poder dar un acelerón cuando quisiera. Como si no le preocupara poder encajar el gol del empate, vaya. Amoah, Gyan y Mensah no supieron sacar provecho del engañoso dominio ghanés y, con sus errores en el remate, evitaron echarle un poco de picante a un partido soso. Y cavaron su tumba con la ayuda de un asistente, quien no vio el claro fuera de juego de Adriano en boca de gol en un contragolpe perfecto, gracias a la enésima colaboración de los africanos en su salida a destiempo, pero queda mal que el gol 200 de Brasil en la historia de los Mundiales fuese ilegal. La segunda mitad sólo sirvió para que los campeones engordasen sus números, para que los ghaneses insistieran en su suicidio, y para que Parreira diese descanso a los suyos. Con todo resuelto y Gyan expulsado, Ze Roberto puso la guinda. En cuartos, empieza el Mundial para Brasil. Sus astros llegan frescos.

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