PRIMERA DIVISIÓN LIGA DE CAMPEONES
El Valencia sólo paga su falta de ambición con una mínina derrota ante el Salzburgo
El Valencia salió confuso del Bullen Arena de Salzburgo. Sus futbolistas seguirán sin explicarse por qué cedieron tres cuartas partes de partido, regalaron un gol, y sólo decidieron lanzarse decididamente a por él cuando ya perdían. Arrancó timorato el encuentro, sin que ninguno de los contendientes fuera capaz de hacerse autoritariamente con el control del juego. No obstante, el Valencia trataba de imponer su mayor calidad técnica con largas posesiones de balón dirigidas por Baraja. El vallisoletano fue de los activos durante el primer tiempo, aunque a partir del minuto treinta comenzó a sufrir los rigores físicos característicos de estas alturas de temporada. Hasta entonces, supo mover con cierta soltura a su equipo. Sin embargo, a los valencianistas les costaba un mundo llegar con peligro a la meta defendida por Ochs. El guardameta del Red Bull sólo se vio exigido cuando, al filo del descanso, un envío desde la izquierda de Vicente fue rematado hábilmente por Morientes, aunque demasiado centrado. Los austriacos, de inicio, trataron de darle fluidez al movimiento del esférico, pero pronto cayeron en el recurso fácil del pelotazo en largo.