El Valencia se gana el billete para la Champions sin mayores apuros (3-0)
Sabedores de la trascendencia que conllevaba superar la eliminatoria y conscientes de los dos goles que, como mínimo, necesitaban para lograrlo, los jugadores del Valencia saltaron al campo sumamente concienciados. En apenas tres minutos, el Salzburgo comprendió que la avalancha que se le venía encima sería complicada de detener. Por medio de una presión asfixiante, que impedía más de cinco pases consecutivos entre jugadores austriacos, los de Quique Sánchez Flores controlaron desde el inicio la posesión del esférico. Un gran trabajo de recuperación y desgaste de todo el bloque, en el que emergió de manera destacada la figura de Edu. El centrocampista partió en el once titular, sustituyendo al lesionado Baraja, y dejó sobradas muestras de su capacidad para distribuir el juego con inteligencia. Ante esta superioridad, el gol que empatase la eliminatoria era cuestión de tiempo. Y así fue. Contados diez minutos, un balón suelto dentro del área pequeña lo aprovechó Morientes para, de toque inteligente con el interior de su pie derecho, sumar el primer tanto. Los ánimos entraron en plena ebullición. El balón parecía un objeto de propiedad exclusiva, y pertenecía al Valencia. Con rapidez, siempre hacia delante, sin especular, los locales se lanzaron a tumba abierta contra el marco centroeuropeo. Si bien Vicente y Silva no protagonizaron una actuación destacada, Miguel Ángel Angulo sorprendió una y otra vez con sus sorpresivas llegadas por el carril diestro. Partiendo desde el lateral, el futbolista asturiano aportó gran profundidad al ataque de su equipo. Finalmente, el empuje fructificó en un inocente penalti por manos del argentino Carboni dentro del área de castigo. Lo transformó Villa con suspense, pues su primer remate lo detuvo Ochs y sólo en el rechace pudo empujar el balón a la red. Aunque restaba una hora de partido, la relajación hizo acto de presencia en las filas locales. No obstante, la seriedad mostrada en defensa redujo a esfuerzos triviales los escasos intentos del Red Bull por apretar las tuercas de Cañizares, convertido en un espectador más durante buena parte del choque. Tras el descanso, el veterano entrenador Giovanni Trapattoni apostó por dar entrada a dos delanteros y un centrocampista ofensivo, pero sus hombres fueron incapaces de rematar con peligro entre los palos del rubio guardameta de Puertollano. Cumplido el tiempo reglamentario, y con los nervios a flor de piel, una jugada maestra de Villa terminó en los pies del joven Silva. El zurdo canario no perdonó e hizo estallar de júbilo a los jugadores, técnicos, directivos y aficionados que esta campaña disfrutarán nuevamente del espectáculo que sólo la máxima competición continental de clubes puede ofrecer. La jornada de hoy: Rabotnicki (MKD) - Lille (FRA) (0-3) Fenerbahce (TUR) - Dinamo Kiev (UKR) (1-3) Ruzomberok (SVK) - CSKA Moscú (RUS) (0-3) Legia Varsovia (POL) - Shakhtar (UKR) (0-1) Mladá Boleslav (CZE) - Galatasaray (TUR) (2-5) Chievo Verona (ITA) - Levski Sofía (BUL) (0-2) Spartak (RUS) - Slovan Liberec (CZE) (0-0) Steaua (RUM) - Standard Lieja (BEL) (2-2) Ajax (NED) - Copenhague (DEN) (2-1) AEK Atenas (GRE) - Hearts (SCO) (2-1) Arsenal (ENG) - Dinamo Zagreb (CRO) (3-0)