Pichi bajará aún más el ritmo del entrenamiento antes del choque con el Albacete
Los jugadores de la Ponferradina están cansados. No hace falta ser muy avispado para darse cuenta que la carga de trabajo a la que la plantilla estuvo sometida está pasando factura. Sin ir más lejos, el pasado martes ya se vio en el choque contra el conjunto filial que las piernas no iban. Es verdad que los dos entrenadores habían pedido a sus futbolistas que no se emplearan a fondo para evitar lesiones pero si los «mayores» no corrieron más es porque les faltaba la frescura necesaria para evolucionar como se esperaba. Es una pena porque algunos aficionados habían empezado a dudar de un equipo que pierde contra su propio filial (aunque fuera de pachanga) a cinco días del debú liguero. Todo tiene una explicación y ahora es de suponer que la disminución del trabajo pueda dotar a los futbolistas de la chispa necesaria para plantarle cara al Alba este domingo. Lo duro del trabajo, por contra, será beneficioso en las próximas semanas porque se verá seguramente a un equipo más fuerte que el resto.