Diario de León

La profundidad de banquillo, la defensa y un buen portero La cara y la cruz bajo la portería

El nuevo proyecto leonés mostró las líneas maestras de lo que puede ser un equipo

El islandés fue contundente cuando fue necesario

El islandés fue contundente cuando fue necesario

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Andrés Lobato - león
León

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El Ademar demostró ayer frente contra el Barcelona la importancia de gozar de dos hombres de solvencia por posición. Cuando el equipo estaba ahogado-seis minutos estuvo el cuadro leonés sin marcar- y no encontraba soluciones para jugar en estático, Cadenas tiró de banquillo y la apuesta le salió perfecta. La incorporación de Perales y Morros a la cancha fue decisiva para desatascar la ofensiva ademarista. El cántabro desplazó al lateral derecho a Jacobsen, ofreciéndose siempre a sus compañeros y dando mayor fluidez al juego. El barcelonés, por su parte, se convirtió en el martillo anotador del cuadro de Cadenas en esos instantes, logrando tres de sus cinco goles en este breve periodo de tiempo. Una de las grandes diferencias ayer entre ambos conjuntos estuvo en la portería. Mientras que Barrufet tuvo una más que discreta actuación-otras temporadas el meta fue una pesadilla para el Ademar-, Saric estuvo espléndido bajo los palos. El balcánico, con un 38 por ciento de acierto en sus intervenciones, detuvo una vez tras otra las intentonas catalanas de acercarse en el marcador, convirtiéndose en un auténtico bastión defensivo. Precisamente la defensa fue una de las claves de la victoria local. La fuerza, contundencia y colocación con la que se emplearon los leoneses en esta faceta del juego fueron decisivas para frenar la potencia de los atacantes azulgranas. Buena prueba de ello es que el máximo goleador del equipo catalán en esta temporada, Iker Romero, sólo consiguió ayer tres goles, una cifra muy alejada de sus números habituales. El juego de contención leonés se exhibió ayer, demostrando que es uno de los mejores de la liga.

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