León se muestra como un juguete roto en manos del sólido Manresa (76-57)
Los leoneses, negados en ataque y condescendientes en defensa, exhibieron su peor cara
Dura derrota la infringida por el Ricoh Manresa al Baloncesto León, en un enfrentamiento entre dos de los equipos que, a priori, son fijos en todas las apuestas para el play-off por el ascenso ACB. El conjunto local dominó de principio a fin a los de Gustavo Aranzana que dieron una muy pobre impresión en el Nou Congost, desacertados en ataque y, demasiado condescendientes en labores defensivas. Queda toda la temporada para llegar a las eliminatorias finales pero si bien al Manresa, recién descendido, se le notó ansioso por regrasar a la máxima categoría, el Baloncesto León, en cambio, quizá más sabedor de que en LEB, lo que cuenta es el final, mostró una actitud muy distinta y fue finalmente arrollado. El equipo leonés tan sólo pudo ir por delante en el marcador con el primer lanzamiento de Terrance Leather. Pero a esa canasta inicial ya le siguieron otras dos inmediatas (de Richard Scott y de John Asselin) que pusieron al Manresa en franquicia, una posición que ya no abandonaría hasta el final. De hecho, la superioridad de la pareja de pívots titulares de Óscar Quintana fue una de las claves que justifican la clara victoria catalana. Ni Leather ni Pettersson estuvieron ayer en el partido, dispersos en ataque y demasiado tiernos en defensa. Fue precisamente la segunda falta personal de Leather (las dos, además en jugadas intrascendentes) las que dieron pie al primer despegue del Ricoh. Al minuto 4 se había llegado aun con marcador empatado a ocho, pero tres triples casi consecutivos del Manresa (González, Sánchez y Martínez), coincidiendo con la salida a pista de Otegui para substituir a Leather, supusieron la primera renta cómoda para el Manresa (19-10, min.6). El tiempo muerto solicitado por Aranzana sirvió tan sólo para remontar un paso con dos canastas de Otegui y Lucho Fernández, en un momento en el que Óscar Quintana ya había adelantado una rueda de cambios que habitualmente arranca en el inicio del segundo cuarto. El segundo cuarto, clave Fue en este segundo período cuando el León evidenció sus carencias dando pie al Manresa a poner más tierra de por medio en el luminoso. Un triple de Paolo Quintero (el mejor de su equipo con Bulfoni) en el minuto 14 fue la última canasta que hubiera podido mantener a su equipo en el partido. Sin embargo, lo que vino inmediatamente después fue un parcial favorable a los locales 13-0 que situó la que sería máxima renta del Ricoh antes del descanso (37-19, min.18). Así pues, a poco menos de dos minutos para el irse al vestuario, el Baloncesto León estaba en unos pírricos 19 puntos en ataque (sólo anotó 9 puntos en el segundo cuarto, por 20 de su rival), que fueron finalmente 23 antes de irse al vestuario a tomar un descanso, quizá poco merecido por lo poco que se había sudado en lo limitado del esfuerzo realizado. Quedaba tiempo, eso sí, para rectificar aunque Aranzana nada pudo hacer frente a la escasa actitud de algunos de los hombres que, en teoría, han de ser mucho más decisivos. En la reanudación, Quinteros y Bulfoni anotaban sendos triples pero la remontada era un espejismo ante un gran Richard Scott (un lujo en esta categoría) que se encargaba de neutralizar el empuje del rival con una superioridad manifiesta bajo los aros. El ataque de León seguía atrancado. Hasta cuatro veces llegó el equipo de Aranzana a agotar la posesión sin poder lanzar a canasta y, en defensa, se seguía manteniendo una bajísima intensidad que se puede ejemplarizar en el hecho que Jaime Petterson cometiera su primera falta personal en el partido en el minuto 26. Al final del tercer cuarto se llegaría con un 60-44 para los locales con triple de un jovencísimo Sergi Llull, una autentica pesadilla para los bases del equipo de Gustavo Aranzana que intentaban contrarrestar sin conseguirlo su ágil dirección de juego. El partido quedaría casi totalmente finiquitado demasiado pronto. Casi sobró un último periodo que fue una autentica pesadilla para un Baloncesto León totalmente apabullado (70-46, min. 35), llegándose a la conclusión, incluso con un cambio de jugadores a la americana de Óscar Quintana a falta de poco menos de tres minutos. De hecho, el jugador del Manresa que más tiempo estuvo en pista dispuso tan sólo de 24 minutos de juego lo que muestra la profundidad de banquillo con que el Manresa puede afrontar sus compromisos en esta categoría.