Suzuka puede decidir si Alonso no puntúa y Schumacher es primero

Todo se debe decidir en Brasil, aunque Suzuka sentenciaría si gana el alemán y el asturiano no puntúa Algunas coincidencias con el pasado

Los dos pilotos marchan ahora mismo empatados en su mano a mano por el título mundial

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José María Rubio - shanghai
León

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El sprint asiático no puede estar más emocionante, hasta el punto de que esta semana será clave en la lucha por el título. El duelo de titanes está servido y, después de ver la cara de alegría del alemán en Shanghai, donde lloraba de emoción, el aspecto moral parece que juega a su favor. El kaiser también supera a Alonso en las relaciones con su equipo. Obviamente, en Renault no puede haber el mismo ambiente que en Ferrari. Como el asturiano ha reclamado en muchas ocasiones, debiera haber trato de número uno para el que se juega el título, pero no lo ha habido nunca. Se podría producir una circunstancia que, igual que ocurre con el empate entre los dos aspirantes a falta de dos carreras, nunca se haya dado en la F1. ¿Qué pasaría por la cabeza de Alonso si ve que no puede ganar el título a falta de pocas vueltas para finalizar en Brasil y, sin embargo, sabe que sus puntos son fundamentales para que Renault gané el título? ¿Haría campeón al equipo que no le dio todo para ganar su segundo título?¿Cometería un fallo y abandonaría la carrera para privar a la escudería del galardón de constructores? Muchas interrogantes que tendrán respuesta en pocas semanas. Es de esperar que la lucha por se alargue hasta el 22 de octubre en Brasil, aunque un hipotético triunfo del alemán y el abandono de Alonso harían que Suzuka sentenciara el título por duodécima vez en la historia de la F1. La situación de Alonso es la misma que la de un escapado en una vuelta ciclista cuando está a punto de llegar a la meta. El pelotón viene por detrás y parece que al fugado le pesan las piernas. Aquí, esas extremidades sirven de poco, pero a Schumacher le ayudan las circunstancias y también unas actuaciones impecables en las tres últimas carreras, donde ha logrado sumar 26 puntos, frente a los 16 de Alonso en ese mismo periodo. La moral de Alonso, que esta semana tiene que atender compromisos publicitarios en Japón, no es fácil de hundir, pero como él reconoció, está al límite. La fortuna del kaiser En su despedida, Schumacher mantiene como gran aliada a la suerte que le acompañó durante toda su trayectoria. En la penúltima carrera de 2003, por ejemplo, el alemán tuvo la misma fortuna que en China. En el circuito de Indianápolis sus neumáticos no iban bien y los de Raikkonen volaban. Pero durante quince vueltas, casi al final, cayó una tormenta y en esas circunstancias intermedias sus Bridgestone le permitieron enjugar la desventaja que llevaba y ganar. Más o menos lo que pasó el domingo en Shangai. Ese título lo logró el alemán en Suzuka gracias a que Barrichello ganó por delante de Raikkonen y Schumacher sumó solo un punto, en una de sus peores carreras, pero suficiente para hacerse con el sexto título. Otra coincidencia muy curiosa es que Michelin tuvo que rehacer sus neumáticos antes del GP de Italia, antepenúltima prueba del Mundial, ya que Ferrari había denunciado que las gomas francesas, ya desde el inicio del año, no cumplían el reglamento en cuanto a medidas de los surcos. A partir de ese cambio comenzó a ganar el Ferrari, que en las cinco carreras anteriores había logrado sólo 18 puntos. Frente a Schumacher estaban los dos pilotos de McLaren que, como los de Renault este año, en lugar de apoyarse se quitaban puntos. Resulta que Montoya también tenía posibilidades de triunfo. Unas opciones que quedaron anuladas en Indianápolis, cuando le sancionaron con una pasada por boxes tras un encontronazo con Barrichello. En esa misma carrera no se penalizó a Schumacher por adelantar a Panis con banderas amarillas. Oficialmente se consideró que le había pasado antes de llegar a ellas. Entonces, la ventaja de los Michelin era en seco y la carrera tuvo de todo, hasta seis líderes, pero especialmente lluvia en los momentos claves. Y Schumacher no perdonó. En seco los Michelin eran tres segundos más rápidos, y en agua los Bridgestone dos mejor.

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