Un traspié dejaría muy tocado al conjunto blanco para jugar el clásico
Capello, en su comparecencia de ayer ante los medios en Bucarest
Un traspié en Rumania dejaría muy tocados Capello, al director deportivo, Pedja Mijatovic, y al presidente Ramón Calderón, en vísperas del clásico por excelencia del próximo domingo ante el Barcelona. Un choque que, para bien o para mal, marcará la pauta de la temporada madridista. Su exigente afición no aceptaría sin rechistar quedarse a ocho puntos del gran rival después de sólo siete jornadas. Steaua y Real Madrid, que volverán a enfrentarse el 1 de noviembre en el Bernabéu, miden sus fuerzas tras golear al Dinamo de Kiev (1-4 y 5-1) y después de perder ante el Lyón (0-3 y 0-2), resultados que permiten al Real Madrid ser segundo por la diferencia de goles. Más les valdría a los de Capello sentenciar su clasificación en los dos próximos partidos, ya que en las últimas jornadas tendrán que recibir al espléndido Lyón y rendir visita, el 6 de diciembre, a la gélida Kiev. Para el equipo del joven técnico local Cosmin Olariou, con el '10' Dica como estrella emergente, este duelo será una fiesta. El Steaua jamás ha recibido al Real Madrid, pero sí tiene un gran recuerdo de los equipos españoles. No sólo por la lejana Copa de Europa conseguida por penaltis ante el Barça, sino también por el cercano precedente ante el Betis, al que apeó en dieciseisavos de final de la última Copa de la UEFA, conquistada por el Sevilla. En total, el histórico equipo rumano ha disputado 20 partidos ante rivales españoles, con siete victorias, cuatro empates y nueve derrotas. El Madrid, por su parte, siempre salió airoso en sus cinco eliminatorias ante rivales rumanos, aunque como visitante cosechó una victoria, dos empates y otras dos derrotas. Su último precedente en estas tierras, un vulgar empate (1-1) ante la Politécnica de Timosoara.