El partido de los despropósitos (2-2)
El Huracán Z, que al minuto cinco vencía por dos goles a cero, vio como el Universidad de Valladolid pudo ganar en la recta final, pero Villafañe detuvo el penalti ejecutado por Patri

El jugador trepalense Alfonso, rodeado de contrarios, trata de controlar el esférico
Huracán Z y Universidad de Valladolid dirimieron un partido en el que ambos equipos rivalizaron en despropósitos. El conjunto local ya vencía por 2-0 en el minuto 5, con un segundo gol de los de ver para creer. El visitante igualó la contienda con otro tanto para enmarcar , tras un error de Soto en la cesión y un no poder rectificar de Javi en la salida. Y para que no faltara de nada, el colegiado palentino Maestro Antolín quiso dejar su impronta y hacerse notar y decreto una pena máxima inexistente contra el conjunto trepalense, expulsando además al cancerbero Javi, cuando debió decretar falta a favor de los locales y amonestar a José Javier por tirarse a la piscina . Para completar la mañana, y con Villafañe de portero accidental al haber realizado ya los tres cambios, el capitán pucelano Patri lanzó el penalti de una forma desastrosa a los pies del meta huracanista que despejó el esférico sin necesidad de hacer nada. Sin embargo, hubo mucho más. El exceso de confianza pasó una factura demasiado grande a los jugadores trepalenses que pasaron del todo al nada y se dejaron empatar, y pudo ser peor, por un equipo que apenas manejó el balón, simplón en la concepción del juego y al que sólo le salva su lucha. Simón Pérez, el técnico local, también tardó en reaccionar y cuando quiso introducir cambios en su equipo ante su conformismo, ya fue demasiado tarde, debiendo cargar en su debe un porcentaje muy elevado del negativo resultado final, aunque por aquello de la botella medio llena o medio vacía, y tal y como discurrió el encuentro, al final el Huracán Z ganó un punto más que perder dos, porque la derrota rondó por su feudo.