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Calderón bate el «récord galáctico» de gasto en fichajes Juicio y elecciones en el horizonte
Con más de 100 millones de euros pagados en apenas medio año, el nuevo presidente del Real Madrid supera las inversiones de Florentino Pérez en la compra de jugadores estrella

Con más de 100 millones de euros gastados en siete fichajes y una cesión desde que aterrizó como presidente del Real Madrid, el pasado 2 de julio, Ramón Calderón ha superado con creces la inversiones anuales en contrataciones realizadas por Florentino Pérez. Pese a este dispendio sin precedentes, incumplió su promesa electoral de contratar a Kaká, Cesc y Robben. Desde que se puso al timón del gigante madridista, con un presupuesto que ronda los 300 millones de euros, Calderón buscó despojar al club del calificativo galáctico que, según han reconocido técnicos, jugadores y directivos, perjudicó sobremanera al anterior proyecto. Sin embargo, la partida destinada a refuerzos resulta estratosférica. El Real Madrid gastó 65 millones para reforzar la primera plantilla en verano y lleva casi 40 en el mercado invernal, todavía pendiente del fichaje del central que exige Fabio Capello para rematar su proyecto. Amparado en las peticiones del técnico italiano y siempre con el director deportivo, Pedja Mijatovic, como parapeto, Calderón apostó por los veteranos, ya consagrados, en el período estival. Se trataba de forjar un equipo para garantizar algún título esta temporada que derrotase a las urgencias. Luego, de cara a Navidad, se puso en marcha el 'plan renove' con la contratación jóvenes valores cuya solvencia aún está por demostrar en Europa. Además de quitarle al entrenador, Calderón se aprovechó del derribo el Juventus a causa del Moggi-Gate que acabó con los turineses en segunda, despojados de sus últimos títulos. Fichó al centrocampista brasileño Emerson (30 años) y al central Cannavaro (33), por 7 y 16 millones de euros, respectivamente. Pero ni el medio defensivo ha respondido a las expectativas, hasta el punto de ser el foco de los abucheos de la afición, ni el zaguero se acerca al nivel que le permitió sobresalir en el Mundial y ganar tanto el France Football como el Fifa World Player . Sólo cumple Van Nistelrooy También apostó por el treintañero Van Nistelrooy, por el que pagó 16 kilos al Manchester United, y por el centrocampista maliense Diarra, del que se desprendió, gustoso, el Olympique de Lyón, a cambio de 26 millones. Reyes llegó cedido, en un intercambio con Baptista. Hasta la fecha, de todos ellos sólo el delantero holandés ha cumplido en parte las expectativas. Pese a superar los registros de Luxemburgo a estas alturas del año pasado, el Madrid sigue a rebufo del Barça y ahora también del emergente Sevilla. «Para mejorar el presente y garantizar el futuro», según Calderón, se han cerrado nuevas incorporaciones. Está por ver el rendimiento de Marcelo, un clásico lateral brasileño de largo recorrido que, con Cicinho lesionado, luchará por un puesto con Salgado; del prometedor delantero Higuaín, ex de River; y de Fernando Gago, el mediocentro de Boca con pasaporte italiano al que, con sólo 20 años, ya se compara con Redondo. Por ellos, el Madrid abonó 6, 13,5 y 20 millones de euros, respectivamente. Ninguno vende camisetas como los astros llegados durante la gestión de Florentino que, sobre todo en sus primeros años, apostó por valores seguros. Figo costó 70 millones pero, ni sumándole los 24 de Flavio Conceiçao, el Madrid gastó tanto en una temporada como ahora. Zidane (79 millones), Ronaldo (46) y Beckham (35) -el futuro del inglés está ahora en entredicho ya que termina contrato en junio de 2007 y no ha respondido a la oferta de renovación- alimentaron la galaxia año a año. Sólo en sus dos últimos años, el hombre fuerte de ACS hizo algo parecido a lo que caracteriza la gestión de Calderón. Sumados Samuel, Woodgate, Owen y Gravesen, se gastó 60 millones en 2004. Hasta 90 millones se fue como tope en 2005 con las incorporaciones de Sergio Ramos, Robinho, Baptista, Diogo, Pablo García y Cassano, el italiano que tiene vía libre para cambiar de aires pero prefiere seguir disfrutando de su carrera en Madrid. «Prefiero no saber qué persigue Calderón», sentenció Juan Mendoza, el pasado 12 de diciembre, cuando anunció su dimisión como vicepresidente y subrayó que no podía soportar «un cargo sin contenido». La extrema necesidad de mejorar el equipo para conseguir algún título después de tres años de sequía es el argumento esgrimido por el presidente y su entorno para justificar semejante gasto. Recuerdan que, bajo su dirección, el Real Madrid ha firmado el contrato del siglo con Mediapro, que le permitirá recibir en torno a 1.100 millones de euros por la venta de sus derechos televisivos durante siete años. Desde la oposición, sin embargo, se le acusa de jugar con el patrimonio del Real Madrid, sobre todo si se tiene en cuenta que es «presidente provisional» hasta que el 29 de enero se celebre el juicio del voto por correo. Algunas fuentes sostienen que las prisas de Calderón por cerrar fichajes y el contrato audiovisual se deben a que sigue en campaña y busca beneficios a corto plazo. Sabe -aducen sus detractores- que su cargo es efímero y que, en el mejor de los casos, deberá convocar elecciones en los próximos meses. Ganó por apenas 246 votos y, según el candidato Villar Mir, hay cerca de 8.000 sufragios por correo pendientes todavía de lo que dictamine la justicia, de un eventual recuento final.