Paradas Romero la lía otra vez (1-0)
La Deportiva cae en Valladolid al decretar el colegiado un penalti de Cifu que no pudo ver Zorrilla se tiñó de blanquiazul
Alessandría muestra su decepción en mitad del campo del Valladolid
La Sociedad Deportiva Ponferradina volvió a conocer la derrota cinco semanas después de caer en casa ante el Sporting de Gijón y fue a hacerlo en el campo del líder, un Valladolid que no demostró ayer tal condición de superioridad. De hecho, la escuadra que dirige José Luis Mendilíbar tuvo que aprovechar una jugada polémica, con el jiennense Paradas Romero otra vez como triste protagonista, para materalizar de penalti el único tanto del encuentro. Los bercianos estaban cumplimentando una actuación relativamente decorosa, creando incluso un par de oportunidades en las botas de su único argumento ofensivo por lo visto, que es Nabil Baha, mediante las cuales podría haberse adelantado en el marcador. Mientras tanto, el Valladolid no había probado a Rubio en toda la primera mitad, en la que además tuvo la suerte en contra porque dos de sus jugadores, García Calvo y Manchev, tuvieron que irse a los vestuarios por sendas lesiones. El partido no estaba resultando atractivo porque la Deportiva propone más destrucción que otra cosa cuando actúa lejos de Ponferrada. Nacho Fernandez y Dani Borreguero se bastaban para frenar a una medular inoperante del bando local, integrada por Iván Hernández y Mario Suárez. Sólo algún pelotazo largo desde la zona de zagueros buscando al siempre peligroso Manchev o al habilidoso Víctor, e incluso a Sisi, era todo el caudal atacante de un líder que no lo aparentaba. Con un marcador que no se movía se alcanzó el descanso y en la reanudación, Mendilíbar se vio obligado a realizar el tercer cambio también por las molestias que presentaba otro central, Iñaki Bea. Entró en su lugar el ex madridista Borja y eso lo agradeció el equipo local, que retrasó al hasta ese momento desapercibido Iván Hernández a la posición de central. El equipo agradeció la variante y el público local entendió que era el momento de hacer daño, dejándose notar en lo que hasta entonces era una pugna ganada en las gradas por los 2.000 animosos seguidores de la Deportiva que no dejaron de alentar a los suyos. Con el paso de los minutos empezó a decaer la frescura del cuadro berciano que tuvo su ocasión para desequilibrar el partido cuando Nabil realiza un gran pase con la zurda desde ese costado en dirección a Jotha que llega con ventaja y cuando el canario golpea la pelota, ya dentro del área, se pide mano del central Iñaki Bea, que aún no había sido reemplazado, algo que el andaluz no concedió. Más receptivo se mostró el colegiado cuando el Valladolid, en sus mejores minutos de la tarde, bota un saque de esquina en el que Rubio evita el tanto de Toché, llegando luego el balón a Javier Baraja que chuta, rechaza la defensa y el cuero llega suelto para que Borja lance un pepinazo antes de que Cifuentes intercepte el cuero bajo los palos, con Rubio ya superado. Hay unos instantes de desconcierto en los que ni el árbitro ni su asistente, en este caso asistenta, Vila Gutiérrez, tomen decisión alguna. Mientras, el público presiona desde la grada solicitando la pena máxima y al final, el árbitro la concede, expulsando además al defensa visitante, por entender que había golpeado el cuero con la mano. El veterano delantero Víctor transforma el lanzamiento de la pena máxima y ya todo fue más fácil para un Valladolid que jugaba contra diez adversarios. La entrada de Robles (para tapar un lateral sin dueño), Risso y Raponi, no aportó soluciones al juego de una Deportiva que se mostraba impotente para llevar el balón con cierto criterio a los dominios de Alberto. El guipuzcoano sólo había visto peligrar la integridad de su marco cuando Nabil desvió menos de lo necesario una falta lanzada por Fran, terminando el balón cerca de la escuadra y de nuevo ante el franco-marroquí que arrancó en posición correcta pero llegó justo de fuerzas a la frontal desde donde chutó sin demasiada potencia para que atrapase el cancerbero. Voló un punto en «extrañas circunstancias».