¿Dónde estabas, Tartilán? (0-1)
La Sociedad Deportiva Ponferradina consiguió ayer algo que parecía imposible esta temporada. Ganar un partido fuera de casa se había convertido casi en una obsesión y al final se ha encontrado el premio al sentido común que ayer aplicó el «interino» Tartilán. Él y dos jugadores hasta ahora infrautilizados, como Gorka Soria y Pereira, salen como triunfadores del Heliodoro, pero sería injusto centrar en ellos todo el mérito porque todos los que jugaron estuvieron a un gran nivel. Los bercianos ya merecieron marcharse por delante al descanso tras maniataro casi totalmente a un rival que se mostraba incapaz de superar la tela de araña urdida por Tartilán, con el añadido de que se tocaba la pelota como nunca antes para generar ocasiones de peligro que no cristalizaron de verdadero milagro. De hecho, las mejores oportunidades tuvieron color visitante. La más madrugadora la generó Pereira al ceder a Nabil para que éste disparara sobre la marcha con la zurda, rechazando Bernardo a córner. A la media hora, Rubén Vega buscó también la vaselina viendo a Bernardo adelantado, pero el balón se marchó junto a la escuadra. Pero quizá la ocasión más clara estuvo en botas de Pereira, que se hartó a regatear adversarios y se olvidó de chutar. Terminó perdiendo el cuero. Esta jugada provocó que la hinchada tinerfeñista cargara contra los suyos. La última oportunidad del primer tiempo también fue de Pereira, al cabecear sobre el larguero un buen servicio de Raponi. En el segundo tiempo el Tenerife salió más decidido, pero su adelantamiento de líneas sólo facilitó el poder de contragolpe del rival. En uno de ellos, Nacho sirve sobre Rubén Vega, que aparece totalmente solo en el área y sirve para que Pereira fusile a Bernardo. Los locales se volcaron al final, pero la Deportiva se defendió sin agobios e incluso el propio Pereira pudo aumentar la cuenta tras una fenomenal parde con Raponi. Pocas veces este año se había visto a la Deportiva tan seria sobre el campo y es resultó fundamental. Es la pura verdad, poco más se puede hacer para ganar un partido en estas circunstancias.