Un solitario gol de Rueda permite al Huracán Z mantener su sueño
El Huracán Z sigue con opciones de clasificarse para la fase de ascenso gracias a un gol de Sergio Rueda en un encuentro donde el equipo leonés acabó pidiendo la hora. El primer tiempo fue una lucha táctica, en la que salió victorioso el equipo local. Los leoneses se hicieron fuertes en el partido gracias a una agobiante presión en los tres cuartos de campo que impedía que La Granja pudiera sacar el balón con facilidad. Eso sí, el malísimo estado del terreno de juego, con zonas únicamente de arena, impedía el juego fluido y dificultaba el control del balón incluso en situaciones fáciles. La primera ocasión de gol no llegó hasta el 16. Pérez puso un balón en profundidad a César Bravo que le dejaba solo ante Javi, pero el delantero segoviano enviaba el balón fuera. El Huracán Z se salvó de la quema y pudo seguir afrontando el partido sin ir por debajo en el marcador. Los leoneses se pusieron el mono de trabajo y en un saque de esquina dieron en la diana. Villafañe ponía un balón sobre la cabeza de Sergio Rueda que remataba libre de marca y ponía el 0-1 en el marcador quitando cierta presión sobre los jugadores leoneses. A partir de ese momento el encuentro empezó a decrecer. La Granja se dio cuanta y en los últimos minuto del primer tiempo pudo irse con el empate en el descanso. César Bravo en un remate de cabeza, e Iván, con otro, perdonaron un más que merecido empate y daban un serio aviso a los pupilos de Simón Pérez. Tras el paso por los vestuarios, La Granja trató de cambiar la táctica del juego. Chiqui y Juanlu entraron y los locales se rehabilitaron considerablemente. Combinaron con fluidez y provocaron que el Huracán tuviese que tomar más precauciones. Aláaez se vería obligado a despejar un balón cuando Juanlu remató de cabeza , en una de las jugadas más peligrosas de la segunda parte. El Huracán, por contra, era incapaz de mantener el balón, los centrocampistas no estaban inspirados de lo que se resintió el resto del equipo. Los últimos minutos no fueron aptos para cardíacos. La Granja empujaba pero con más corazón que cabeza, y fueron incapaces de marcar el tanto del empate.