LUCHA LEONESA... Y ALGO MÁS

Demasiados interrogantes... sin respuesta

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MARRO
León

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EN OCASIONES se tilda a esta colu mna, y sin duda con fundamento, de ser demasiado críticos; de pasarnos en la crítica. ¿Para lucimiento personal, cuando este columnista ejerce personalmente de antiexhibicionista, o precisamente a mayor gloria de la lucha leonesa? La crítica, como la experiencia vital, puede resultar un aporte enriquecedor y en positivo o destructivo sin más y consecuentemente aportación en negativo. Desde aquí se busca siempre argumentar la crítica, demostrarla y sostenerla con argumentos, y ofrecer alternativas; viables, factibles¿ y en positivo. ¿Constituye esa pretensión una mala crítica? Por más que los criticados se incomoden, que esos son a la postre quienes tratan de desacreditar la crítica y, sobre todo, al crítico. No se respeta que el crítico tenga, eso, criterio. Prejuzgar la intención de la crítica _y del crítico _ no es sino un juicio de intenciones. Pero no importa, allá cada cual. Subjetividad aparte, nos legitima la independencia que proporciona el pescar por libre; y fuera del coto (aluchero). Y lo mismo cuando generalizamos que cuando concretamos, sin esconder la mano tras tirar la piedra (nunca «el morcillazo»). Verbigracia, lo de los ganapremios-ganasiempre ya sabemos que molesta, y lamentamos que moleste porque no es eso lo que pretendemos ¿pero es acaso mentira? Singular deporte éste donde los premios van a parar siempre prácticamente a los mismos. Alternativas: otra distribución, acumulación de los premios menos en vertical -piramidal- y más horizontalmente escalonados; equidad distributiva en base a pautas acordes con un deporte amateur; asignaciones para el final de la liga como correspondería a un deporte normal y no alineándose con los concursos de los bolos cazurros concurso a concurso¿ Yendo a lo general, los luchadores como tal colectivo e individualidades aparte, pasotismo e indiferencia. Se practica la autoexclusión en lugar de la autoexigencia. Otro verbigracia, y también desde la «mansedumbre de los mansos», la insensibilidad ante la castellanización de la lucha leonesa vía una impuesta Federación Autonómica. El prestigioso economista Fabián Estapé en su columna del día 14, tras extenderse en diversas consideraciones sobre un centralismo de Valladolid muy superior al de Madrid y que sigue sofocando las aspiraciones de la realidad histórica de esta tierra que fue Reyno , etc., etc., escribía textualmente «(¿) el nuevo equipo que rige la ciudad ha ordenado una comisión de trabajo, he dicho de trabajo, para considerar las posibilidades reales de alcanzar la autonomía para la provincia de León». ¿Y la autonomía propia independiente para la lucha leonesa, mediante la creación de comisiones de trabajo para considerar las posibilidades reales de alcanzarla? A otro nivel y en otro plano, pero con idéntico planteamiento. Y sensibilizando a la opinión pública e implicando a la ciudadanía a través de los colectivos sociales más representativos. Pero empezando por implicar al colectivo de luchadores, árbitros federativos¿ y todo el entorno luchístico. Evidentemente todo lo anterior entronca con la leonesidad, la identidad leonesa de la lucha leonesa. Y que, por cierto, supone claramente una reiteración; todo un pleonasmo. Su condición identitaria se halla inmersa y se desprende de su propia denominación de leonesa: su irrenunciable denominación de origen. De ahí que sorprenda que algún plumilla haga encaje de bolillos retóricos, saltando comarcalmente por la lucha, el luche, el aluche; los luches, los aluches¿ cuando lo único supracomarcal es la denominación justamente de lucha leonesa. Superador, unificador e identificador. ¿Lucha leonesa y leonesidad? No, más bien leonesidad=lucha leonesa. Y conste que ni nos inmutamos porque la seudointelectualidad de la seudoprogresía de lo políticamente correcto menosprecie y frivolice cuanto apunte en clave de leonesidad. En lo corporativamente federativo, empezar por clarificar ideas -aclararse- y priorizar objetivos. Imaginación renovadora en la presentación y desarrollo de los corros (instalaciones, infraestructura y logística general, puesta en escena, duración¿). Fundación lucha leonesa y que en algún momento en su programa de proyectos la actual federación, tal como incluyó la anterior alardeó de su nonato Centro de Tecnificación y Alto Rendimiento para Luchadores de Élite. Vía tal fundación se podrían -y se deberían- encauzar luchísticos campus de verano; investigación sobre prevención/ afrontamiento/ cobertura de lesiones (apenas ha arrancado la Liga y hay ya un montón de medio lisiados); desplazamientos a Canarias -a través de becas¿- para análisis ad hoc de su organización luchística y modo de trasladar lo trasladable acá. Operativa -lo opuesto a teoría- del compromiso de colaboración con la Universidad. Aproximación, adiestramiento y perfeccionamiento técnico sobre luchas olímpicas (grecorromana, libre olímpica, sambo). Mercadotecnia-menchandising luchísitico. Y etc., etc., etc. Todo está virgen y a veces hay que hacer ejercicio de contención para evitar incidir y reincidir con excesiva crudeza e incomodar a los demasiado pusilánimes. En los tiempos que corren todo cambia¿ menos la lucha leonesa. Que se perpetúa, se estanca y se atasca. Por más que todo sea opinable, ya saben...

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