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León se volcó con la Vuelta
Si bien la llegada a la capital no contó con una gran afluencia de público a causa de la amenaza de lluvia, la nota positiva de la ronda leonesa ha sido su gran seguimiento
Los ciclistas atravesaron las principales calles de la capital
Concluidas las cinco etapas de la XVIII Vuelta a León, se puede decir que el mejor regalo que ha recibido la carrera al cumplir su mayoría de edad ha sido la gran afluencia de público que la ha acompañado durante todo el recorrido. En la jornada de ayer la cifra de seguidores que se acercaron a Ordoño a ver el esprint no siguió unas medidas proporcionales en relación a las otras cuatro etapas, muy probablemente por la amenaza constante de lluvia y por el éxodo que se produce en estas fechas, en las que las ciudades quedan casi desiertas. Aún así hubo buen ambiente y el seguimiento durante el recorrido fue como en los días anteriores: excepcional. En todo momento las el pelotón podía ver gente si levantaba la cabeza de la bicicleta. Si había una meta volante, allí había una veintena de personas para jalear el esprint; si había un premio de montaña, más de lo mismo. Y luego estaba el paso por los numerosos pueblos que recorrió la Vuelta. En cuanto pasaban las primeras motos de la Guardia Civil, o los coches de prensa, los vecinos que aún no habían cogido su sitio interrumpían la partida de mus, la tertulia o lo que procediera, y se colocaban a los lados de la carretera para ver pasar a la serpiente multicolor. Esta brillante acogida hay que agradecérsela a la Diputación y a la empresa Decon, organizadores del evento, a los ciclistas españoles que están reavivando la pasión por el ciclismo a base de éxitos deportivos, y a todos los que han contribuido a que el recorrido se lleve a cabo, desde alcaldes hasta el hombre que repartía los refrescos.