Diario de León

El Villareal minimizó el talento de un Barcelona que en un cuarto de hora se encontró con dos goles en contra

Senna, ejecutando una falta, fue una de las amenazas del Villarreal

Senna, ejecutando una falta, fue una de las amenazas del Villarreal

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César Toldrá - villarreal
León

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El Villarreal derrotó al Barcelona (3-1) en un partido en el que los locales supieron minimizar todo el talento que el técnico barcelonista Rijkaard acumuló sobre el terreno, si bien el holandés no contaba con los dos tempraneros goles con los que se encontraría su equipo. El partido no pudo comenzar mejor para el Villarreal. A los dos minutos, una brillante jugada de Cazorla y el mexicano Guille Franco se resolvió con gol del primero, al cruzar el balón a la perfección ante la salida de Víctor Valdés. El Barcelona se encontró así con un guión imprevisto y aunque trató de reaccionar tras el gol se encontró a un equipo muy bien armado en defensa y en el centro del campo al que era incapaz de superar a pesar de todo el talento que acumuló hoy el cuadro catalán. Lejos de contrarrestar la situación, al Barcelona se le complicó más el partido. Una internada del francés Robert Pirés fue frenada con una falta en el área que supuso el penalti que el brasileño Marcos Senna convirtió en el segundo gol de la noche. El Barcelona precisaba cambiar la fisonomía del partido, ya que el juego entró en una dinámica muy favorable para las características del Villarreal. La formación de Rijkaard comenzó a asediar el área local y aunque en principio ésta se mostró firme, el talentoso Bojan se coló por un resquicio del centro de la defensa para dar oxígeno al conjunto barcelonista. Aunque el gol de Bojan reactivó al Barcelona el Villarreal no se amilanó. Un nuevo penalti sobre Pires, esta vez cometido por Milito, situaba el 3-1 en el marcador. En los últimos minutos de este período ambos equipos se tomaron un respiro a la espera de unos segundos 45 minutos en los que el Barca necesitaba de toda su calidad para superar a un Villarreal cuyo orden en el campo era casi perfecto. Rijkaard se la jugó desde el inicio del segundo tiempo. Quitó un defensa, Oleguer, y dio entrada a otro virtuoso del balón como es el mexicano Giovani Dos Santos. El partido estaba perdido y el holandés echó el resto en ataque y arriesgó en defensa. Esa osada apuesta no le salió el y el Barça salió de vacío.

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