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Montaña-Ribera: el sábado en Boñar, sí hay quien lucheLa división que trazó laFeve

El corro que define el sentimiento de la lucha leonesa mide de nuevo a los mejores La división de las dos zonas luchísticas se realizó en su momento en virtud del trazado de la línea del ferrocarr

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A. Barreñada - león a.b. | león
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El Diputado provincial de Deportes y los representantes de la Federación y Delegación de Lucha leonesa presentaron en el Palacio de los Guzmanes el Montaña-Ribera 2007. José Mª López de Benito resaltó las especiales características de este encuentro, los elementos que hacen de él uno de los de mayor interés para la afición y los propios luchadores, en celebración deportiva que será seguida de la Gala de la Lucha, en el transcurso de la cual se hará entrega de los galardones de la temporada. Aprovechó el Diputado la ocasión para manifestar su voluntad personal y la de la primera institución provincial de mantener e incrementar la implicación con el más destacado de los deportes tradicionales leoneses: «No nos vamos a limitar a ser unos meros patrocinadores. En nuestro programa de actuación está el desarrollo de las Escuelas, la mejora en el desarrollo y difusión de la Lucha y, de mano con la Federación y Delegación, la dignificación y mejora en calidad de los corros». El Delegado provincial, Teófilo Acebedo, destacaba el «Montaña-Ribera» como «corro que define el sentimiento de la Lucha, en el que los luchadores defienden lo que sienten, en el que todos quieren luchar, en el que se puede vivir su esencia y vigencia, y en el que siempre se crea afición». A su vez, López de Benito quiso destacar una innovación muy positiva: en 2006 se incluyó una luchadora sénior y en la presente convocatoria, en línea con el deseo de promoción de la Lucha femenina, se ha aumentado a 3. De acuerdo con las normas específicas puestas en marcha para esta convocatoria, cada selección se integrará con 38 luchadores (las listas son abiertas hasta el inicio del Corro): 3 benjamines, 4 alevines, 4 infantiles, 4 cadetes, 3 féminas (una por peso) que lucharán entre infantiles y cadetes varones, 4 juveniles, 4 (séniores) ligeros, 4 (S) medios, 4 (S) semipesados, 4 (S) pesados. Se podrán nombrar, a su vez, hasta 3 suplentes. Los combates se disputan a 1 caída, sin límite de tiempo; 4 «medias» caídas (incluidas sueltas) computarán como caída entera y no se estima la pasividad. La Montaña recibe el Corro en condición de vigente campeón, después de serlo también en Cistierna. Por años se mantuvo una prolongada situación de dominio de la Ribera (cosechas fértiles de «El Helicóptero», «El Chopo», y tantos otros bravos). El alma grande del Negrillón reunirá este sábado a la mejor Lucha. El tr adicional Montaña-Ribera se consolida como tal en los años 80. Antecedentes históricos existieron desde antiguo, considerándose enfrentamientos que seguían este modelo como origen del Campeonato Provincial que naciera en 1931. La ciudad de León acogió el corro durante años y ésta es ya la tercera edición en que se celebra en una sede de las comarcas del Aluche, alternando entre Montaña y Ribera: 2005 Cistierna, 2006 Mansilla de las Mulas y la presente edición, Boñar. La división de las dos zonas luchísticas se realizó en su momento en virtud del trazado de la línea del ferrocarril de Feve: al norte Montaña, al sur Ribera. La incorporación de nuevas comarcas a los aluches, como es el reciente caso de Maragatería, puede plantear, tal como señalaba Acebedo, la necesidad de redefinir tal división, lo que no deja de ser anecdótico frente al sustancial interés por acrecentar esa mayor presencia. El carácter tradicional del Ribera-Montaña se hace patente en el desarrollo que siguen los enfrentamientos: se inicia el Corro con el benjamín de ligeros, retando, por ser vigente campeón, el de La Montaña al de La Ribera, con el tradicional «¿Hay quién luche?». Siguen los luchadores de la base, juveniles y séniores, en orden creciente de edad y peso. Quien vence se mantiene en el corro hasta que sea vencido a su vez, logrando la victoria final el equipo que mantiene un luchador invicto. La recompensa a que da derecho la victoria es el honor de imponerse a la selección rival. El equipo ganador se lleva «el gallo» y el luchador que más rivales tira «el mazapán». No hay ningún otro trofeo. Tal carácter tradicional y ésta marcada «defensa de la honra» hacen de este corro uno de los de mayor emoción y competitividad.

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