Con la nieve llegan buenos tiempos para cazar la becada

Las notic ias que llegan de Asturias, Cantabria y el País Vasco vaticinan un buen año

Concentración de fochas comunes en una pequeña charca

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Pedro Vizcay - león
León

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A partir de la Navidad la temporada de caza menor entra en su recta final. La nieve, el frío y especialmente el viento dificultan la caza de la perdiz «a rabo». Hace años se aprovechaban estas fechas navideñas, en las que muchos cazadores están de vacaciones, para organizar ojeos con los que cerrar la temporada. En la actualidad son muy pocos los cotos que mantienen esta práctica ante la escasez de «patirrojas». A pesar de los buenos resultados obtenidos hasta la fecha todavía se ven bastantes perdices en unos bandos sensiblemente mermados que, con toda seguridad, permitirán una buena reproducción para la próxima temporada. Después de las fechas navideñas, y pese a que la temporada se prolongará durante el mes de enero, serán muchos los acotados perdiceros que opten por cerrar la campaña. No sucede lo mismo, sin embargo, con la chocha perdiz, pitorra o arcea, alguno de los muchos nombres con los que se la conoce. Huyendo del frío nórdico esta ave de extraordinario interés cinegético entra en la Península Ibérica y se asienta en las áreas montañosas. Hasta la fecha y según las noticias que llegan de Asturias, Cantabria y el País Vasco nos encontraríamos ante un buen año de becada. En las estribaciones del Sur de la cordillera Cantábrica, sin embargo, apenas habían entrado debido a la falta de humedad y a las heladas que endurecen el terreno impidiendo su alimentación a base de introducir su largo pico en el suelo para buscar larvas, gusanos y lombrices. Pero ya el pasado fin de semana se comenzaron a ver en número respetable. Tanto en las riberas del Torío y Curueño como en la zona del Luna se cazaron «pitorras». Incluso en las choperas del bajo Esla se pudieron abatir algunas, lo que da una idea de la migración iniciada. Ahora, con la nieve caída desde el martes es casi seguro que se estén asentando en las zonas mas bajas al ser desalojadas de las cumbres. En estas condiciones es factible buscarlas con los perros adecuados en las zonas boscosas, con abundante hojarasca y próximas a las praderas y regueros, especialmente donde pacen o han pacido las vacas. Llega el tiempo de las becadas y en los cotos de media montaña, donde por desgracia la perdiz roja no es abundante, los aficionados se podrán divertir. El final de la temporada es la época más propicia para esa caza, que en otros países, se prolonga durante el mes de febrero e incluso marzo. Aves acuáticas Contra lo que pueda parecer no está siendo esta una buena temporada para las aves acuáticas. Las limitaciones que impone la normativa de caza sobre zonas de seguridad y aguas corrientes, permite a los ánades refugiarse en lugares seguros. Mientras las heladas no son muy fuertes de cualquier charca o humedal puede salir una pareja de «azulones» o de fochas comunes. Pero cuando se hielan las aguas estancadas se dirigen a los ríos y aquí, no se las puede disparar salvo guardando la debida distancia. En estos días, coincidiendo con la llegada de las cigüeñas, se aprecia una buena entrada de Cercetas, un pato pequeño pero apreciado tanto por su carne como por la elegancia y rapidez de su vuelo. También la agachadiza, presente en los bordes de las zonas húmedas, presenta una notable dificultad en el tiro. Menos abundantes son los patos cuchara, pese a que con suerte puede encontrarse una buena concentración de paso. Las formaciones de ánades volando a gran altura pueden verse con cierta frecuencia en las proximidades de ríos y lagunas. Especialmente llamativos por su tamaño son los cormoranes volando en grupos de seis a catorce o quince individuos. Esta temporada se aprecian menos «cuervos marinos», parece que los controles llevados a cabo por los agentes forestales de Medio Ambiente están siendo eficaces. Pese a todo en las inmediaciones del pantano de Bárcena y a lo largo del Sil hay buenas concentraciones. Sí se han reducido de forma sensible en el Esla y en el Porma, pero con poblaciones todavía respetables. La agrupación que apenas ha disminuido es la que «pesca» cerca de la capital, en la confluencia del Torío con el Bernesga.

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