TENIS ATLETISMO | Lucha leonesa | Obituario
Federer se emplea a fondo con Tipsarevic en un partido agónico Luchadores en la memoria
A Laurentino Crespo de Villaverde de Arcayos in memoriam

lucha leonesa y su campeón Laurentino Crespo pesándose para un corro en 1950
León acoge desde febrero un curso de monitores Organizado por la Delegación Leonesa y con la colaboración del Ayuntamiento, la ciudad de León albergará de febrero a abril un curso para monitores nacionales que se impartirá a lo largo de 120 horas. El examen de ingreso está fijado para el 20 de febrero y el comienzo para dos días más tarde. El citado curso se desarrollará los viernes, sábados y domingos y requerirá una matrícula de 260 euros. La delegación establece un número de plazas mínimo de 20 y máximo de 40 y se desarrollará en el CHF y el Hispánico. La preinscripción, hasta el 18 de febrero en la delegación leonesa (lunes, martes y jueves, de 19.30 a 21.30 y por fax en el 987 071356. Acompañar justificante de ingreso de cuota. | dl En el sexto día del Open de Australia 2008 se presentó inopinadamente la lluvia e hizo trizas parte del programa. Por esa razón del mal tiempo fueron aplazados hasta siete partidos de los cuadros individuales, entre ellos los que iban a disputar David Ferrer y Juan Carlos Ferrero contra Vincent Spadea y David Nalbandián, respectivamente. También fue aplazado el duelo de tercera ronda entre Virginia Ruano y Daniela Hantuchova. Si la madrileña salva el compromiso se encontrará con la rusa María Kirilenko. Si la lluvia le hizo la pascua a la organización, el serbio Janko Tipsarevic (49 del mundo), discípulo de José Perlas, estuvo a punto de echar fuera del torneo al mismísimo Roger Federer, tres veces campeón y primer favorito. Difícilmente el serbio alcanzará en futuros encuentros del circuito el mismo nivel exhibido en esta confrontación. El suizo estuvo contra las cuerdas. | m.g.m . 2007 permitió vivir en la lucha leonesa alguna de las -siempre escasas- oportunidades para el reencuentro y la justa expresión del reconocimiento con quienes la hicieron grande. El paso del año vencido a este nuevo olímpico 2008 nos dejó una triste estela con la pérdida de varios integrantes de esa nómina de señalados luchadores históricos. De la lucha viva forma parte la memoria, la presencia, de tantos que, de forma más destacada o callada, no sólo combatieron, sino que hicieron del aluche manifiesto legado y al corro mantuvieron, hasta la última tarde, mucho más que afición, fidelidad. Diciembre se agotaba con el fallecimiento de Reginaldo Fernández Moratiel, luchador y padre de los campeones Arsenio y José Fernández, de Santa Olaja de Eslonza, y con la pérdida también de Ulpiano García, de cuyas venas pasó el luche a Francisco García, "el Rápido" de San Cipriano del Condado. En los inicios de éste enero concluía su pelea el campeón Laurentino Crespo, de Villaverde de Arcayos, de la saga de Juan Crespo -el mítico Tío Perica- , historia vivida en esa ribera baja del Cea, de la klucha, en la que sigue siendo posible, pese a tanta rémora, enfrentar y a la vez unir lo más valioso de la noble entrega de un agarre a lo más hondo, y a lo más guapo. Tal vez se pueda entender, y sentir, cómo hace vivir al viejo aluche, generación tras generación, la memoria de lo compartido en las líneas con las que otro grande de la Lucha, José Antonio Robles Tascón, El Elegante , ha querido transmitir su emocionado recuerdo. A Laurentino Crespo de Villaverde de Arcayos in memoriam «Te fuiste sin permiso, sin avisar, sin despedirte, sin hacer ruido, se fue el amigo, se fue el campeón, se fue un paisano, te nos fuiste Laurentino. La primera vez que hablé contigo creo que fue en 1996, acababa yo de luchar una final con Ernesto y perdí. Recuerdo que me dijiste "José Antonio (siempre me llamaste así) tienes mucha chispa chaval, pero cuando hace calor, no hay porqué hacer lumbre, la chispa sólo hace llama si prende en el momento justo. Y lo que no puede ser es que al final te quedes, las mas de las veces, frío habiendo puesto tu la leña". Lo entendí a la primera, me lo habían dicho mil veces pero de esa manera, con ese ejemplo¿nunca. Pasó el tiempo y me fui dando cuenta de que ibas a la mayoría de los corros, siempre con tu mujer y tu manta para taparos, para no coger frío, porque eras de los que te quedabas hasta que se acababa el corro. Después me enteré de quién eras el hijo del tío Perica y años más tarde, cuando comencé a investigar la historia de la lucha leonesa, me di cuenta de quién había sido tu padre y lo que habías destacado tú en la luche. Mucha gente me habló de tí pero, quizás, nadie como tu pariente Juanito, los dos fuisteis los más destacados luchadores de Villaverde de Arcayos. Recuerdo que me contabas historias de cuando luchabas, cómo en 1960 en el corro de Mansilla perdiste la final con Miguelín de Acevedo que arbitró Amable Villa, de los carniceros de PuenteVillarente, con quien alguna vez tu padre luchó por darse gusto, por no quedarse con las ganas, para desengafar. O el día que ganaste el primer provincial en Boñar en 1961, que coincidió con el Día Provincial de las Comarcas Leonesas, con un premiazo de 1.200 psesetas, donde te batiste con los mejores: Claudio Ramos, de Santa Olaja; Pedrín de Villaquilambre; Bernardo de La Vecilla, Eloy de Gradefes; Miguelín de Acevedo; Secundino de Escaro, Amancio de Liegos; Eladio de Villanueva del Condado; Baudilio de Viego; Oscar de Huelde; Olegario de Prioro; Faustino de Paradilla, Jesús de Utrero, Manuel de Pedrún,¿ ¡Te los sabías de carrerilla! Aquel corro en Guardo, tu segundo pueblo, en 1962, en que quedaste campeón delante de muchos de tus paisanos que habían emigrado allí. O cuando en 1965 te hicieron en Villaverde un corro homenaje¿ Y ese mismo año, cuando después de quedar campeón del corro del Pilar volviste a luchar porque te gustaba un transistor que había de premio especial¿ En fin, tantas y tantas historias que están ahí en la Historia de la Lucha. Pero yo también quiero hablar, amigo Laurentino, de tu vida al margen de los aluches, aunque toda la tuya fue lucha, primero para sobrevivir y después para seguir viviendo con aquellos achaques de ese corazón tan rebelde. Hablamos también de gallos y plumas, de la pesca, tu segundo deporte y afición con la que, en cierta manera, sustituiste tu necesidad de luchar, ahora con las truchas. Que si el flor de escoba para éste anzuelo, que si el langareto para éste otro, que si me hace falta un corzuno bueno¿ En mi memoria tengo muchos ratos, buenos ratos, como aquella tarde a orillas del río Curueño en Valdepiélago donde tu dejaste de pescar: "Cuando luchaba con Manolete el de tu pueblo aquello era cadriladas de ida y vuelta sin parar, unas veces descarrilabas al ir y otras al volver". Conversabas del sinsentido de tantos homenajes y cumplidos a los campeones. "Menos cortesías, porque el verdadero reconocimiento sería eso, conocer lo que hicimos nosotros¿y también otros muchos que luchaban tanto y más, pero que no podían ir a más que cuatro corrines de los alrededores y, claro, hoy no figuran, hoy día nadie se acuerda, ese si será un homenaje para todos¿" Por ahí arriba estaréis entretenidos, ¡menudo corro que hacéis el equipo de Villaverde de Arcayos, el tío Perica, Emiliano, Florencio, Juanito, tú¿y algún agregao! A ver quién es el guapo que os acepta el reto de ¿hay quien luche? o¿luchamos igual, porque ahí no hay hierba para sentar las costillas y manchar la espalda ¡eh! Volverán los corros y me daré cuenta de que faltas, buscaré entre el público tu manta, esperaré que llegues, acabarán los luches, se vaciará el corro, será inútil. Faltaste. Nos dejaste solos. Desde aquí te digo adiós, no he de olvidarte pues los recuerdos no me dejarán. Os vais yendo todos, poco a poco a corros mejores y con vosotros se va también una forma de vivir las aluches, un ideal de vida, de ser leonés, de hacer deporte, sois nuestros olímpicos. Te fuiste sin darte importancia y te llevaste tu mirar de querer aprender de todos los luchadores. Acabó tu luche, acabó el corro, sólo queda silencio, ese silencio dormido para siempre detenido como flotando en el ambiente que tanto sabe de mañas, cintos y de amistades eternas forjadas a base de caídas. Gracias por confiarme tus recuerdos. Un abrazo¿de luchador». José Antonio Robles Tascón, «el Elegante de Campohermoso»