Tenis | Abierto de Australia
Una tragedia se transforma en la inspiración de la nuevaSharapova
La madre de su entrenador falleció el pasado junio de un cáncer de ovarios en Los Angeles
Las tragedias pueden transformarse a veces en fuentes de inspiración, o al menos eso parece haberle sucedido a la rusa Maria Sharapova quien tras ganar el Abierto de Australia mostró su lado más humano y descubrió la fuente en la que ha bebido para soportar un año malo en resultados y lo más importante para advertir un 2008 mucho mejor para ella. Uno de los que tocó con la punta de los dedos la copa Daphne Akhurst Memorial que se entrega a la vencedora fue su co-entrenador Michael Joyce (en el libro de la WTA su entrenador oficial es su padre Yuri), cuya madre, Jane, falleció el pasado junio de un cáncer de ovarios en Los Angeles, y a quien Maria recordó en su largo discurso con palabras de profundo sentimiento y admiración, diciendo que su presencia y sufrimiento había cambiado su actitud y perspectiva de la vida. Michael agradeció el gesto de Maria y desveló después que la jugadora vivió el proceso terminal de su madre con una dedicación tan especial que incluso su mentalidad ganadora llegó a verse afectada, y que por tanto no es extraño que en todo el 2007 Sharapova solo ganase un título, el de San Diego. «Creo que le afectó más de lo que ella misma puede suponer», dijo Joyce, «obviamente ha estado en su mente», señaló el técnico que lleva como co-entrenador de Maria durante las últimas cuatro temporadas y a quien conoció cuando la jugadora tenía 11 años y entrenaba en la academia de Robert Lansdorp en California. Tras entablar amistad y sobre todo después de establecer lazos profesionales, Maria vivió el proceso de enfermedad de Jane y acudía regularmente a visitarla al hospital, donde pasaba por mejores y peores momentos. «Había intervalos en los que mejoraba y a los seis meses volvía a recaer», dijo Joyce. «Fue duro todo el sufrimiento y lo que conllevaba y en los días en que entrenábamos, porque era difícil motivarme, ya que el tenis no era entonces lo más importante de todo», añadió el entrenador. En aquellos momentos, una lesión en el hombro derecho entorpeció la actividad de Sharapova y durante un tiempo perdió su estatus entre las cinco mejores del mundo, por primera vez en tres años. A sus dolencias físicas se unió además un problema en la muñeca, por si faltaba poco. «Era una especie de montaña rusa, todos aquellos problemas, nos hizo recapacitar. Hablamos y nos dijimos que hay algo más en la vida que perder partidos de tenis», añadió Joyce profundamente emocionado.