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Calleja paseará la bandera de León por medio mundo Un reducto leonés en el Polo El Begar se enfrenta a la hora del adiós «Sí, deseo ser seleccionador nacional, me haría ilusión pero nadie me ha llamado»
La Junta renueva su compromiso con el proyecto del deportista leonés, que incluye el pico Peñasanta de Castilla, en los Picos, en su desafío extremo Los jugadores acuden a su último entren
A lpin ista, escalador, motorista, buceador¿ Jesús Calleja encarna a la perfección la figura del aventurero, llevando hasta el último extremo el significado de esta palabra. Ningún elemento ha frenado el empuje del leonés, que ya ha puesto en marcha la segunda entrega de Desafío Extremo, y que ayer presentó de forma oficial a los medios de comunicación. La primera edición le ha llevado a escalar el Everest, visitar la Antártida o correr el rally de los Faraones, todo ello bajo el mecenazgo de la Junta de Castilla y León y de la empresa leonesa Recuperación Metales Diversos (RMD), y con las cámaras de Cuatro como testigo. Sus aventuras las ha narrado casi en directo desde la última página del Diario de León, desde donde contará también sus siguientes desafíos. «Cuando Jesús Calleja llamó a las puertas de la Junta de Castilla y León nos dimos cuenta de su calidad humana, su valentía y el amor que siente por su tierra», comentó la consejera de Cultura, María José Salgueiro durante la presentación de la nueva aventura. «Es la persona más adecuada para llevar el slogan Castilla y León es vida». Pero la tarea de Jesús Calleja para lo que queda de este 2008 no es fácil. La travesía por el Zanskar, la subida al Aconcagua y la expedición al Polo Norte ya son historia, «desafíos completados», como el propio Calleja grita al final de cada aventura. Mayo comenzará con la visita de la expedición a los volcanes y las selvas de Ecuador. «Para darle más emoción, los volcanes de Latinoamérica se han puesto en acción», bromeó Calleja. En el mes de julio, la expedición llevará a cabo una travesía por el desierto del Kalahari, mientras que en agosto, el desafío se queda en casa. El aventurero anunció que escalará el pico Peñasanta de Castilla, en los Picos de Europa, de 2.542 metros de altitud. «Castilla y León tiene las montañas más bonitas del mundo y nos apetecía demostrarlo», aseguró el leonés. Ya en septiembre, viajará hasta Nepal para escalar el monte Macalu, de 8.462 metros. El proyecto se completará entre febrero y octubre de 2009 con expediciones a la Cordillera Darwin, en la Tierra de Fuego-Chile, la Cordillera Ruwenzori (5.250 metros), situada en Ruanda, al Montblanc, en Francia, al reino de Mustang, en Nepal, y a Nueva Guinea. Jesús Calleja seguirá trasladando sus aventuras en este Desafío Extremo II a la pequeña pantalla: «Los programas será mejores, de más calidad, porque ya hemos aprendido algo», adelantó el deportista, quien aseguró que el secreto del éxito está en que «contamos lo que pasa, la verdad, y siempre en primera persona». Parte de ese empeño en mostrar la verdad de cada una de las aventuras en las que se embarca, quedará demostrado con los dos desafíos más peligrosos de esta segunda edición. Calleja adelantó que en Suráfrica se sumergirá en el mar lleno de tiburones blancos para cebarlos con carnaza. «Mi compañero saldrá de la jaula y buceará entre ellos, aunque no sé si al final grabaremos a los tiburones blancos o veremos cómo se cepillan el cuerpo de este hombre», explicó entre risas. El segundo desafío extremo se vivirá en julio dentro de la travesía por Namibia y Mozambique. Allí, intentarán pescar en un río infestado de cocodrilos, «los más fieros de toda África». Durante la presentación de Desafío Extremo II, Jesús Calleja quiso adelantar parte de lo que ha sido la expedición al Polo Norte, de la que ha regresado a España hace a penas unos días. Allí, el aventurero tuvo la oportunidad de poner a León, «y por extensión a Castilla y León y a España», junto a Rusia en su empeño de reclamar parte de los recursos de petróleo que existen, aún sin explotar, en esa apartada zona del planeta. «Mundo, reclamamos nuestra parte de petróleo». Fueron las palabras que Calleja pronunció en las heladas tierras del Polo Norte, justo encima de donde Rusia, a 4.300 metros de profundidad, clavó su bandera para reclamar su parte de los recursos petrolíferos, hace un año. El leonés no dudó en hundir la bandera de León, «la única oficial con la que contamos», atada a un termo que, poco a poco, se hundió en las gélidas aguas polares. «No se lo contaremos a los rusos para que nos ayuden a regresar a casa; esperaremos a contarlo unos días», bromeó Calleja mientras se alejaban del punto donde, desde hace unos días, León tiene «izada» su bandera. Fue un entrenamiento más bien silencioso pero en el ambiente flotaba que era muy especial. Fue el último como equipo de la ACB y, aunque el Begar piensa en ganar hoy al Estudiantes, muchos de los jugadores estaban también con la cabeza en otras cosas: en los billetes de avión, en los vuelos, en los viajes, en las despedidas. Pero no era un adiós de fin de temporada, de vacaciones, era un adiós para más largo plazo. Muchos de ellos, con seguridad, no volverán a verse en León. Al menos, no jugando. De ahí la tristeza que envolvía la cancha del Palacio de Deportes de León donde ayer, más que nunca, hasta dolía el silencio. «Hemos hablado poco», reconoció ayer el entrenador, Gustavo Aranzana, en su última rueda de prensa como técnico de la ACB y, quizá, también del Begar. Tal vez la cancha vuelva a vibrar hoy. De hecho, el Begar confía en que la afición llene el Pabellón y vuelva a gritar el «sí se puede», aunque ahora signifique que «sí se puede» regresar a la élite del baloncesto nacional. Esa afición para la que ayer tuvo palabras cargadas de emoción Aranzana. «Nunca nos ha fallado, esa es la verdad», dijo. Después, cuando la cancha haya hablado -el Begar espera un triunfo- y las gradas hayan vuelto al silencio, vacías ya de espectadores, Aranzana volverá a tomar la palabra. Lo hará hoy, al término del partido, en los vestuarios. Será el adiós definitivo pero no permanente. Porque León quiere volver a vivir el sueño. El lujo de ser ACB. No hubo forma de arrancarle nada sobre su futuro ni sobre el del Begar. Y ni palabra de los jugadores que continuarán la próxima temporada. Aranzana se atrincheró en un respetuoso «habrá tiempo» para no desvelar qué camino tomará. Pero fue meridianamente claro cuando aseguró: «Yo sólo quiero entrenar». Y, a partir de ahí, nada de nada. Sólo un escueto: «No sé donde». Y un clarificador: «No tengo inconveniente en volver a la LEB. Ahí es donde he estado estos últimos años». Así pués, nada claro pero nada cerrado. Fue más explícito sobre algunas noticias sin confirmación que lo situaban como recambio de Pepu Hernández al frente de la Selección nacional. «Sí, lo deseo. Me haría mucha ilusión. Pero no, no ha habido ningún contacto». Y poco más. Un Aranzana triste se levantó de la rueda de prensa pero no dijo adiós.