Aragones: «Ni me han ofrecido, ni me van a ofrecer quedarme: me voy seguro»
El selecionador a sus jugadores: «No podemos cambiar nuestra forma de juego ni por que sea la final ni porque enfrente esté Alemania»
No quiere hablar del futuro. Eso será el lunes, cuando vuelva a casa para hacer de nuevo las maletas y salir para Estambul sin ni siquiera dos días de descanso. - ¿Espera que, antes o después de la final, alguien de la Federación le proponga la renovación? - No, ni lo espero, ni va a ser así. Ni antes, ni después. Si hubieran querido renovarme me lo hubieran ofrecido antes, no ahora. - Pero si usted dejó bien claro hace unos meses que no seguía, que lo dejaba... - Por eso, por eso, nada más que hablar, pero en otros casos siempre se le había ofrecido renovar la técnico después de la clasificación y nosotros nos clasificamos brillantemente y no hubo ninguna oferta. Después fue cuando dije que me echaran, después del partido de Málaga contra Francia. Si no pensaban en mí y pensaban en otro, tenían dos meses para trabajar... Ya está todo dicho. - Se va dos años al Fenerbahce. - Puede ser, pero yo no he firmado nada... Están ahí, me quieren y hablaremos la semana próxima. - ¿A quién le dedica esta final? - A los jugadores, a los míos... pero sobre todo a los jugadores. Yo no soy rencoroso. Y este triunfo es para todos, también para los que alguna vez me han hecho una crítica ácida o dura. Yo me enfado, grito, me defiendo, y digo me defiendo, no ataco, pero se me olvida a los diez segundos. Usted y yo alguna vez hemos tenido alguna... y no ha pasado nada. Aquí estamos hablando. Lo que pasa es que yo siempre digo lo que pienso. Y eso molesta. El Luis finalista del día siguiente de las semifinales es absolutamente el mismo de siempre. No saca pecho. Es más, lo esconde. Ni una palabra de más que pueda delatar su estado de inmensa satisfacción. El viernes, en sus horas libres, tuvo el detalle de conceder esta entrevista. Es un Luis en estado puro. Todo vestido de rojo, con su inseparable carpeta y los dos rotuladores rojo y azul, Luis baja las escaleras del hotel de concentración. Acaba de comer. No mucho. Lo justo. Tiene por delante unas horas libres. Le esperan su mujer, Pepa, sus dos hijas mayores, María José y Marta, y cuatro de sus once nietos. El atraco es justificado. España está en la final y es casi obligado que el seleccionador y líder absoluto de esta Selección que ya es un equipo reflexione en voz alta quince horas después de la gesta. - Míster, ¿ha dormido? - Sí, poco pero profundamente. Usted sabe que soy de poco dormir, pero caí rendido como un día normal. - Usted jugó el partido como nunca desde la banda, nunca le vi tan excitado, tan participativo. - Es que nunca había jugado unas semifinales. Me lo han dicho los míos, pero fue casi sin darme cuenta. Veo que todo el mundo habla del segundo tiempo porque fue extraordinario, pero creo que la victoria la cimentamos en el primero. Ellos querían un partido largo, de mucha tralla y no entramos al trapo. El contrario se sintió dominado, no encontraron el gol que querían para jugar como les gusta. Ellos son muy fuertes, pero muy fuertes, y les paramos. La segunda parte fue la de un equipo de categoría, que sabe tener el balón, que sabe llegar. Cuando tocamos con tanta velocidad, no hay rival que nos aguante y desgastamos a quien sea. - Pues con Alemania va a ser poco más o menos igual, pero los germanos son profesionales de las finales... - Lo son, y es que las finales no son para jugarlas, son para ganarlas. Ya les he dicho a los chicos en la charla que nada de pensar que ya estamos en la final y que hemos hecho todo. Les he dicho que, por experiencia, sé que del subcampeón nunca se acuerda nadie. Ni existe. Nosotros no podemos cambiar nuestra forma de juego ni por ser la final ni porque enfrente esté Alemania. - Casi sin querer, el equipo se reencontró con el 4-1-4-1, que es donde mejor se expresa y donde mejor se le entiende. (Se ríe con complicidad, como dando a entender que eso ya lo sabe él, que es la prensa quien quiere los dos delanteros). - Es que, nos guste o no, cuando mejor jugamos es con uno arriba. Yo tenía esa idea en la cabeza porque con ella nos clasificamos, pero Villa acabó la temporada enorme y en el primer partido hace tres goles; Cesc llegó de veinte días sin hacer nada y jugué con Villa más arriba, pero viniendo a recibir. Creo, sinceramente, que así somos más nosotros mismos, los cuatro del medio se adueñan del balón y no hay quien se lo quite; ajustan los pases, los cuatro tienen una visión de juego muy buena. Si el rival no tiene el balón, se cansa mucho. - Hubo momentos que, en la segunda parte, su España parecía Brasil y a usted Brasil le encanta. - Tocando, en triangulaciones y paredes, somos mejores incluso que Brasil. Lo que pasa es que ellos tienen mucho más uno contra uno que nosotros. - ¿Le queda algo por saber de Alemania? - Pocas cosas. Estamos viendo, nos quedan 48 horas. Nos van a dar el balón, pero es una trampa; tienen gente muy rápida arriba y en el juego aéreo nos pueden hacer daño... Claro que nosotros también se lo podemos hacer a ellos si sabemos presionar en medio campo y salir rápido a la contra. Nos va a ser difícil, nos va a ser difícil, pero si les cogemos en llegada desde la segunda línea... - Villa no tenía que lanzar la falta en la que se lesionó, ¿verdad? - No, yo le estaba diciendo a Senna que la rompiera él, pero es que Villa tiene mucha confianza en sí mismo. El día de Italia, en los penaltis me dijo que quería tirar el quinto y yo le dije que el primero. Los dos primeros son los más importantes. Hay que marcarlos sí o sí. Y a Cesc le mandé el último porque mentalmente es fortísimo. Y Cazorla, ése es un monstruo. - Los roces con Sergio Ramos, Torres... - ¿Qué roces? Ya vio usted el partidazo que hizo Sergio contra Rusia. Estuvo enorme... y de Fernando le digo que puede ser la bala de la final, nuestra carta. Le puede estar faltando el gol, pero su trabajo es tremendo. Obedece todo lo que se le dice, que si tapar al central que mejor saca el balón o a los dos, si hace falta, que si hacerles caer en las bandas para que se desgasten.... Torres está haciendo un trabajo impresionante y estamos muy contentos de él. A lo mejor en la final mete los goles que no ha podido hacer.