Juegos Olímpicos | Pekín 2008 RETROSPECTIVAS OLÍMPICAS (2) | JULIO BRAVO DUCAL, leonés y autor de «La Historia de los Juegos Olímpicos. Atenas 1896-Atenas 2004»
Un primer comité «de diseño» China se sacude el puritanismo de Mao en los bikinis del voley-playa

Unas animadoras bailan durante un partido de voley playa de China
1 Patriotismo ante todo En la bandera china que la decana de la esgrima, la canadiense Luan Lujie, de 50 años, desplegó el lunes en la competición estaba escrito en chino «¡Hola Patria!». Para la veterana, que posee el único título olímpico de esgrima de China, su país natal, gracias a su oro en florete en 1984, se trataba de un gesto cariñoso que el público saludó. 2 Clases particulares de campeón a campeón Segundo en la final de 100 metros espalda tras su compatriota Aaron Peirsol, el estadounidense Matt Grevers reveló el «secreto» de su éxito. «Tuve la suerte de recibir clases particulares de Aaron y hay cosas que él hace a la perfección.No sé si viene de la potencia de su hombro, pero retiene una cantidad increíble de agua», EL BARÓN HÁBIL. Pierre de Coubertin lo tenía todo pensa do y decidido: el nombramiento del presidente del mismo y su duración en el cargo estarían vinculados con el país en que tuvieran lugar los Juegos. Consecuentemente, para los primeros, los de 1896, propuso a un griego, Demetrius Bikelas, mientras el Instaurador, en un gesto de aparente modestia, se autonombraba secretario general, para seguir moviéndose en la sombra, a la espera de alcanzar la presidencia en el cuatrienio siguiente, hasta París 1900. En realidad, la designación de Bikelas era más que merecida, por doble motivo: haber convencido al barón de que Atenas fuese sede de la 1.ª Olimpiada -hubo un tiempo en que Coubertin acariciaba la idea de que fuese la capital de Francia- y a las autoridades griegas y la Corona para que asumieran política y económicamente tamaño compromiso. (Lo curioso del caso es que la relación del designado con el deporte era prácticamente nula hasta que acudiera al Congreso fundacional de 1894 como miembro honorario del Club Panhelénico de Gimnasia. Era, en cambio, un hombre de gran cultura, historiador especialista en la Grecia Bizantina y muy dotado para la literatura de ficción, autor de Cuentos del Mar Egeo, todo un best seller en su patria). Previamente, el aristócrata Fierre de Fredy había elegido a un escogido número de personalidades relevantes en sus respectivos países, ya fuese en el ámbito de la nobleza, de la carrera de las armas o por su formación académica, para formar parte del I Comité Olímpico Internacional. (Como en el caso del presidente Bukelas, la relación de la mayoría de ellos con el deporte era más bien escasa). El barón, imprevisible, contradictorio, camaleónico, pero diplomático habilísimo allí donde los haya, se las arregló para incumplir su propio precepto de permanecer al frente del COI solamente en el periodo entre Atenas y París. Como es sabido, su mandato se extendió hasta finales de 1924, después de los segundos Juegos habidos en la capital de Francia, con la complacencia, hay que decirlo todo, de los demás miembros del Comité. Algunos chinos esperan que los Juegos Olímpicos conseguirán que la sociedad china evolucione un poco y para ello, Xue Shengyuan, pone todas sus esperanzas en el voley-playa femenino. «Nuestra sociedad siempre ha sido muy conservadora, pero esto podría ayudarle a abrirse», considera ese estudiante pekinés de 18 años. Televisión y fotógrafos no se privan de hacer primeros planos de cuerpos bronceados o de las manos de alguna competidora poniendo en su sitio la braga del bikini. Todavía bajo la influencia del puritanismo de los años de Mao, los espectadores de la XXIX Olimpíada parecen apreciar este espectáculo muy occidental, que se desarrolla con música de discoteca de fondo y en ambiente mucho más lúdico que el resto de estadios deportivos.