España se hace con el bronce en un partido para enmarcar
La selección dio lo mejor de sí ante Croacia para regalarle a Barrufet la mejor despedida
El equipo español de balonmano abrió el tarro de las esencias al final del torneo. Ante los croatas, campeones olímpicos en Atenas, no admitió especulaciones como ante Islandia en la semifinal, ni en la mentalidad con la que salió el equipo a la pista, ni en el juego que desarrolló después. Tanto fue así que incluso hasta cuando fueron por detrás en el marcador se sintieron superiores los españoles. No había duda de quién iba a ganar el partido y la segunda mitad no hizo sino corroborar la teoría. Al final, 35-29 para España, que cierra un ciclo olímpico espectacular con un campeonato mundial, un subcampeonato europeo y un bronce en Pekín, el tercero en los últimos cuatro Juegos. Las dudas sobre lo que podía dar España de sí sólo aparecieron en los primeros minutos. La debacle ante Islandia había hecho que todos los esfuerzos se concentrasen en cerrar bien la defensa y jugar con tranquilidad delante, sin arriesgar nunca el pase. El 6-0 defensivo planteado por Pastor maniató bien a los lanzadores de media distancia croatas, sujetó bien al pívot que intentaba abrir lo más posible el juego, y cerró las bandas casi a la perfección. Además, ya se sabe que cuando la defensa funciona el portero destaca más que nadie y Hombrados estuvo sensacional. Sólo el juego de Balic mantenía con vida a los croatas. Con el marcador en contra, la secuencia era siempre la misma: los croatas intentaban el ataque rápido y España jugaba más pausado. A los primeros les perdieron las prisas; y en los españoles los brazos de Alberto Entrerríos y Romero comenzaron a funcionar con la efectividad letal a la que nos tienen acostumbrados. De ahí al 35-29 final fue todo un paseo.