La prensa gallega y el propio Ciudad de Santiago considera un robo arbitral el triunfo deportivista

El árbitro Ruiz Álvarez fue centro de las iras de los aficionados gallegos
f.r.o.c. | ponferrada
¡Atraco en San Lázaro! Así titulaba en las últimas horas la página web del Ciudad de Santiago la crónica del partido jugado por este equipo y la Deportiva Ponferradina el pasado domingo. Incluso en la rueda de prensa posterior al encuentro alguno de los miembros de los medios de comunicación locales ironizaba cuando Viadero dijo ver claro el penalti a Portilla y no saber si la falta de Ivi Vales ocurrió dentro o fuera del área.
Pero es que la prensa gallega tampoco se quedaba atrás. «El árbitro fue decisivo en la derrota del Ciudad ante la Ponferradina» es el titular de La Voz de Galicia. Este periódico señala que el penalti de Rico a Portilla es riguroso y que Franqueira fue objeto de uno más claro por parte de Ivi Vales. El Correo Gallego aún fue más allá. Además de duplicar la cifra de aficionados bercianos presentes en el Multiusos de San Lázaro, se dice que el penalti que dio origen al 1-1 es inexistente y que hubo dos que se dejaron sin pitar a favor del conjunto santiagués.
No estaría de más que cuando se habla o escribe se quite uno la camiseta de su equipo. La pasada semana el entorno de la Cultural Leonesa también afirmaba que su equipo era el menos goleado de categoría nacional y también del fútbol profesional, cuando ni una cosa ni otra son verdad.
Después del partido de San Lázaro hubo quejas porque supuestamente Portilla había tocado el balón con la mano en la jugada del penalti. Efectivamente; lo tocó. Lo hizo al caer al suelo encima del cuero tras ser abrazado por un defensa del cuadro compostelano, que le hizo un penalti muy claro. Lo de Ivi Vales, no está tan claro. Desde luego que el jugador que cae no está dentro del área. Parece que Ivi le da una patada unos centímetros fuera del área, aunque como mucho encima de la línea. En ese caso sí sería penalti, pero no sería tan claro como dicen. Y en el balón que Changui estrelló en el palo, al no tirarse el jugador y acabar la jugada, no hubo lugar a tal señalización.