El Atlético vence a los fantasmas del Calderón y se cuela en octavos a costa de un PSV demasiado frágil

Los jugadores del Atlético festejan el pase ante un Calderón vacío
madrid
Noche mágica en el Calderón. Y lo fue en todo el término de la palabra. En un recinto de más de 50.000 asientos vacíos presidido por una pancarta en uno de los fondos que rezaba «nada ni nadie nos separará de ti», en una noche gélida, un equipo se reencontró con su historia. Aquella que le sitúa entre los grandes del continente. Once años después, el Atlético volverá a afrontar una eliminatoria directa de la Liga de Campeones al clasificarse para octavos de final. Sí, por mucho que la sanción de la Uefa intentara desdibujar el choque, el Atlético no lo permitió. Sus jugadores impartieron una clase magistral de concentración y compromiso, al menos en la primera parte, y la afición demostró por qué tiene fama de ser la mejor de España. Desde los aledaños del recinto no cejó en sus cánticos.
Numerosas peñas habían solicitado al club que instalara pantallas gigantes en el exterior del estadio, pero la directiva lo desechó para evitar actos que la Uefa malinterpretara y pudiera sancionar. No hizo falta, cientos de seguidores se concentraron a las puertas del feudo colchonero para animar a los suyos entonando el himno una y otra vez. El Atlético se impuso al PSV y a los fantasmas del Calderón, con la afición fuera del estadio.