Fútbol | Primera División

El Barça saca ya doce puntos al Madrid pero los blancos apelan al orgullo para no rendirse

El defensa del FC Barcelona Carles Puyol (c) conduce el balón ante Cannavaro y Guti del Real Madrid

Publicado por
S. Olego / I. Tylko
León

Creado:

Actualizado:

barcelona / madrid

L

e saca 12 puntos al Real Madrid y ha superado Los Alpes de la Liga -sólo le queda el Villarreal-, con un inmaculado balance de nueve puntos en tres partidos y cero goles encajados. Su fútbol rebosa brillantez por todos los costados. Sus cracks, tanto defensivos como ofensivos, siguen en racha. Tantas cosas positivas que costarían digerir a cualquier equipo, pero la experiencia tan reciente de las dos últimas temporadas y, sobre todo, el nuevo talante del Barça de Pep Guardiola, han cambiado el panorama.

El Barça se muestra cauto. El propio técnico azulgrana y los goleadores ante el Real Madrid, Eto-™o y Messi, se encargaron tras el partido ante los blancos de rebajar la euforia. «Queda mucha Liga. Todavía no hemos hecho nada», es su frase favorita. Tienen razón pero los números culés asustan. Doce victorias, dos empates y una derrota en quince jornadas con 46 goles a favor y tan sólo nueve en contra. Su máximo rival a cuatro victorias.

La imagen de la piña azulgrana tras los goles de Eto-™o y Messi reflejan la voluntad catalana de reverdecer viejos laureles no tan lejanos. El Barça del sábado difirió en dos jugadores respecto al que el año pasado salió goleado del Bernabéu en el partido del pasillo. Sin Bojan y sin Zambrotta pero con Eto-™o y Alves, el Barça acongojó a un Madrid reservón.

Esta vez al Barça le pudo la sobreexcitación. El exceso de ganas. El ansia. Durante la primera mitad, tal y como reconoció el propio Guardiola, los jugadores querían correr más que el esférico. Tras el descanso y con la entrada de Sergio Busquets, los azulgrana apretaron el acelerador y tiraron de recursos para llevarse el triunfo. Una jugada de estrategia abriría la lata madridista cerrada por un excelso Casillas.

El Barça da miedo. Cuando juega brillante arrasa. Cuando se tiene que poner el mono de trabajo, como en San Mamés, gana. Cuando los partidos se le complican, Recreativo o Real Madrid, tira de estrategia. A todas estas incuestionables virtudes le están añadiendo la insólita buena salud de sus estrellas. Eto-™o y Messi se perdieron buena parte de las dos últimas temporadas por culpa de graves lesiones. Ahora, ambos permanecen intactos. Tan sólo el argentino se perdió un partido por precaución.

Será la nueva máquina instalada en el gimnasio azulgrana que detecta problemas musculares o será la nueva programación física del equipo de Guardiola pero, sea lo que sea, este Barça pinta muy bien.

División blanca

En el Madrid hay división de opiniones. Una parte de su hinchada celebra la actitud mostrada en el Camp Nou, el orgullo, la lucha sin desmayo y el buen planteamiento defensivo de Juande Ramos pese a que su equipo acumuló un sinfín de bajas, y otra, quizá más amplia, lamenta el juego conservador, más digno de un equipo que lucha por la permanencia que del club más laureado del mundo. No ha gustado en buena parte del madridismo que, tras la derrota, algunos jugadores y el propio técnico salieran satisfechos por el mero hecho de haber plantado cara al Barça.

«Hemos hecho lo que hemos podido», esta frase del técnico manchego resume la sensación de inferioridad que, hoy por hoy, sufre el Madrid respecto al Barça. Mijatovic, el director deportivo, se mostró convencido de que los blancos «jugaron un buen partido» y, como queda mucha Liga, «no se renuncia a nada». Un acto de fe o una pose que comparte Raúl, el gran capitán y mejor jugador del Madrid en Barcelona. «La distancia es considerable pero no vamos a bajar los brazos. Queda aún mucho campeonato y por supuesto que no damos nada por perdido», subrayó

Cargando contenidos...

el -˜7-™ en las tripas del Camp Nou. Y Salgado, otro clásico que el sábado se multiplicó para frenar a Henry, advirtió de que «el Barça ya está celebrando la Liga», y que esa actitud les va a dar «más fuerza» a los merengues.