Balonmano | Liga de Campeones
El Ademar deja los deberes de Europa para casa (31-26)
Los leoneses caen en Flensburg y deberán solventar su pase a cuartos en el Palacio
Bicanic, autor de nueve goles, en un gesto claro de lanzamiento a la portería alemana
flensburg | enviado especial
El Reale Ademar lo tuvo en la mano pero no apretó con la suficiente fuerza y al final el triunfo voló al lado del Flensburg alemán. En una primera parte muy seria, con una gran defensa que asfixiaba las líneas de pase de los alemanes y les obligaba a cometer errores, el equipo leonés llegó a ponerse cuatro arriba. Una ventaja que alimentaba la ilusión de sacar algo positivo del Campushalle aunque la renta se dilapidó en los últimos cinco minutos para irse igualados al descanso. Un resultado notable en cualquier caso.
Sin embargo, en la segunda mitad el equipo perdió el rumbo. El nivel defensivo bajó, la selección de lanzamiento fue peor y el Flensburg empezó a armar sus letales contras. Los términos se invirtieron. Los cuatro goles de renta pasaron a manos a de los alemanes que sí los supieron rentabilizar hasta el final. Una lástima porque el Ademar lo tuvo en su mano. Ahora tendrá que ganarse el pase a cuartos ganando los dos partidos seguidos que tiene en casa. El primero el próximo fin de semana ante el Veszprém.
Sobre el partido y su historia, al Ademar le costó exactamente cinco minutos perforar la portería local. Sus tres primeros intentos se estrellaron en un acertado Meyer aunque por fortuna en ese tiempo los alemanes sólo pudieron batir una sóla vez a Mirko Alilovic. Fue un buen síntoma que el Flensburg no se fuese porque a los de Ribera les cuesta jugar contracorriente.
En esos primeros minutos la defensa ademarista mantenía a raya al pelilgroso ataque alemán. Conscientes de que sólo con un alto nivel de concentración se podría salir bien parado del Campushalle el Ademar arrancó muy metido en el choque, sobre todo en defensa. La altura y los kilos estaban a su favor, más poderoso en el capítulo físico que el equipo alemán.
Al filo del minuto once el Flensburg se fue de dos gracias a la eficacia de Boessen y el pivote Knudsen pero tres acciones eléctricas consecutivas del Ademar pusieron a los leoneses por primera vez por delante: 5-6 un minuto después.
Las cosas pintaban bien para el Ademar. La defensa estaba dificultando en extremo la circulación de balón alemán y tampoco les funcionaba el pase al pivote. En el minuto 17 el Campushalle queda silenciado cuando Stranovsky convierte una contra y pone un inaudito 6-9 en el luminoso.
Los tres arriba del Ademar ponen nervioso al técnico Vranjes que pide el primer tiempo muerto. Pero su ataque no pasa la férrea defensa leonesa y Bicanic le da más motivos para ponerse nervioso al elevar la ventaja a cuatro. El brazo de Boessen viene en ayuda de su equipo pero parece más biene una acción de rabia individual que otra cosa.
Varios ataques pésimamente llevados por el Ademar permiten al Flensburg recuperar terreno gracias al veterano extremo Christiansen que demuestra con tres dianas seguidas porqué es uno de los máximos artilleros de la Champions.
Al final de los primeros treinta minutos se llegó con un esperanzador empate a trece. Todo el mundo lo hubiese firmado antes pero a la vista de lo sucedido en ese primer tiempo supo a poco.
La segunda mitad, con Álamo defendiendo la portería, se inicia con los dos equipos tuteándose. Intercambio de goles en esos primeros instantes. Pero el Ademar está más impreciso. El Flensburg empieza a jugar más rápido y abre una brecha de dos tantos: 19-17 gracias a Boessene y Knudsen. Por fortuna el brazo de Bicanic funciona. Firma su quinto tanto y mantiene al Ademar soplando en la nuca de los alemanes.
Ribera vuelve a dar entrada a Alilovic en la portería. El Ademar vive minutos de desconcierto y su defensa se hace más vulnerable. Corre el minuto trece y los alemanes abren hueco: 24-20.
El Ademar echa en falta la aportación de los laterales zurdos porque ni Buntic ni Kos tienen su día. Ribera debe improvisar con Vega e incluso con Chernov.
A falta de diez minutos se retira lesionado Jensen, el defensor más duro de los alemanes. Quedan diez minutos y el Ademar marcha cuatro abajo. Es posible remontar.
Ribera no arroja la toalla y pide otro tiempo muerto. Bicanic sube su octavo gol y alimenta la esperanza. Pero los minutos pasan y un arreón final de los alemanes les lleva a sentenciar.