Fútbol | Primera División
Los 180 minutos clavesde Eto-o y Forlán
Los dos delanteros pugnan por alzarsecon el «Pichichi» y la «Bota de Oro»
madrid
Goles. Los hay de todo tipo. Psicológicos, agónicos, fantasma, cantados, de suerte, en fuera de juego o en propia puerta. También de cabeza, chilena, volea, o a lo panenka . Hay más: de oro, de plata o de honor. Pero todos transmiten el mismo efecto de éxtasis a los jugadores que los marcan y a la afición que los celebra. El estadio se llena de gritos, saltos, aplausos, abrazos, besos, lágrimas, risas y hasta bailes.
Cuando el balón se topó con el poste en vez de con las mallas, Samuel Eto-o fue consciente de que había fallado algo más que un penalti frente al Mallorca en un partido intrascendente. El camerunés desperdició la posibilidad de distanciarse en la tabla de goleadores. Los mayores generadores de éxtasis en la presente Liga han sido el delantero azulgrana y Diego Forlán, con 29 y 28 dianas, respectivamente. Ambos futbolistas ansían liderar la tabla de máximos artilleros. Son los magos que transforman los silbidos en aplausos, la tristeza en alegría y las pañoladas en ovaciones en cuestión de segundos. El duelo está servido.
Los dos son delanteros completísimos. Tienen rapidez en la ejecución, velocidad en el desmarque, contundencia en el remate, destreza en ambas piernas y la ambición suficiente para mantener una enconada batalla hasta final de temporada. El león indomable ya se alzó con el Pichichi en la campaña 2005-06, cuando sumó 26 tantos. Ahora lleva tres más, con una media de 0,85 goles por encuentro. El ariete culé ha transformado las dudas y críticas de Guardiola y la afición durante la pretemporada en halagos y alabanzas. Con el título de Liga en el bolsillo, el camerunés tendrá a todos sus compañeros jugando para él. Los nervios se dejaron notar en el choque ante el Mallorca, cuando el delantero azulgrana erró la pena máxima. Los miedos de hace cuatro años se repiten. Entonces, Eto-o lideraba la tabla de goleadores hasta las jornadas finales. Sin embargo, Forlán le arrebató el privilegio y se llevó el trofeo. El ex mallorquín no lo olvida.
El delantero del Atlético vive un momento de auténtico idilio con el gol. El uruguayo ha marcado en los seis últimos partidos ocho goles. El récord colchonero lo ostenta Pruden, quien logró batir al meta contrario durante ocho partidos consecutivos (1940-41). A sus 30 años no hay grande de Europa que no le tenga en su quiniela para la próxima temporada. El rojiblanco es veterano en estas guerras. Ya le arrebató el Pichichi al camerunés cuando militaba en el Villarreal.
En la memoria de los aficionados colchoneros y de los amantes del fútbol quedarán sus trallazos desde 40 metros. Forlán es un ejemplo de esfuerzo y sacrificio. Tan pronto amenaza la meta rival, como defiende en su área. Su mérito radica en conseguir ingente número de dianas en un equipo tan irregular, que practica un juego paupérrimo e insulso en muchas ocasiones. Promedia 0,90 goles por partido. En la extensa historia del Atlético sólo dos hombres le superan: Baltazar (35 goles, 1988-89) y Pruden (33 goles, 1940-41).
Lucha en Europa
Ronaldo, Makkay, Henry, Luca Toni, Totti o Cristiano Ronaldo forman parte del selecto club de ganadores de la Bota de Oro, galardón que concede la Uefa al máximo goleador de Europa. Eto-™o y Forlán están muy bien posicionados para asaltar el trofeo continental. El uruguayo ya sabe lo que es ganarlo. Lo consiguió en el 2005 gracias a sus 25 tantos. Este año, el ranking lo encabeza un desconocido delantero austriaco: Marc Janko. El ariete del Salzburgo, con sus 26 años y 1,96 metros de altura, ha contribuido a la consecución del título liguero de su equipo con 39 dianas. Sin embargo, la menor entidad de su campeonato le penaliza. Los goles del austriaco tienen un valor de 1,5, mientras que los conseguidos en España valen dos. Eso se transforma en 58,5 puntos para Janko, 58 para Eto-™o y 56 para Forlán. Los tres candidatos tienen dos jornadas para pelear por la distinción. Previsión de goles.
Mientras, la proclamación del Barcelona como campeón de Liga tras el tropiezo del Real Madrid en El Madrigal no resta un ápice de emoción al torneo de la regularidad. Todavía hay otras ligas en juego a falta de dos jornadas. Por un lado, la guerra de desgaste cuyo objetivo es conquistar el último puesto de Champions . Por el otro, la dramática y encarnizada lucha por eludir el descenso, cada vez más agónica e imprevisible. Unas hostilidades agravadas por el escaso margen de error que conlleva el inminente fin del campeonato.