Calendario descompensado y con ausencias
El corro | marro
L a pasada semana, por las naturales exigencias de espacio-maquetación, quedaron cortados y sin rematar algunos análisis y con los que a continuación enlazamos para completar su cierre. Exponíamos nuestros temores ante la rutina aluchera (y «en sin motorín?») que vislumbrábamos y dado que parecían resultar muy levísimas las aportaciones novedosas a la vista. Prevención ante las «lesiones estadísticas» allá mediada la temporada si no antes; disparatado horario de las cinco de la tarde que nadie entiende y todos son a desaprobar y deplorar; en otro orden dispar, aportación por parte de la concesionaria o exigencia a los promotores-adjudicatarios de cada corro, de dotación de servicios públicos/urinarios (portátiles y desmontables) etc, etc.
También quedó pendiente un fleco en la misma línea de la franqueza confesa del superélite en cuestión («no me va lo de presenciar-¦.») e igualmente según espontánea confesión que nos hacía en su día el propio (des)interesado. Así pues, y en una actitud que le honra: «no estoy de acuerdo con nuestra exención en las eliminatorias previas, por más que me favorezca, que yo lo que quiero es luchar siempre que es lo que me gusta-¦».
Y vamos ya con titulares. Habíamos prometido hace un par de semanas ocuparnos de la descompensación del calendario sénior de verano como consecuencia de la supersaturación de la primera quincena de agosto. Descompensación que choca al constatar que el calendario del mes intensivamente vacacional que es julio, deja libres tres fechas de fin de semana (4/5/11). E incluso resulta sorprendente el desequilibrio dentro del mismo saturado agosto: 10 corros en los primeros 17 días y 3 para el resto del mes (incluso libre el sábado 29).
Al respecto celebramos no encontrarnos solos. Página web del analítico y animoso y peleón y críticamente positivo Club Villbalter-Bernesga: «Lo que no se elimina es el maratoniano agosto, llegando a coincidir hasta cinco días de encuentros consecutivos, que desde el club seguimos pensando que no es bueno para la salud y el rendimiento de los luchadores».
En cuanto a ausencias en el calendario oficial, se mantienen algunas tan notables de corros tan históricos en cuanto a antigüedad, tradición, solera y pedigrí como el: Corro de San Pedro (Ayuntamiento de León), corro de Crémenes, corro de Taranilla, corro de Barrillos, corro de Gradefes (con instalación permanente), corro de Villafruela (con instalación permanente), corro de Burón, corro de Puente Almuhey, corro de Valdelugueros y corro de Matallana.
Al margen de corros más recientes y de vida más o menos efímera, pero superando el año de comparecencia: La Cándana, Sopeña, Tolivia, Lugán, Garrafe, Vegas-¦ Y en tiempos más pretéritos Olleros, Almanza, Cofiñal, Lario, Barrrio, Villaobispo-¦ Quizá lo más sorprendente sea lo del municipio de Valderrueda, sin los históricamente implantados de Taranilla y Puente Almuhey y sin los ocasionales de Morgovejo o la propia cabecera municipal. Obviamente se impondría la recuperación de los más posibles-¦ pero no a costa de la saturación agosteña.
Al hilo de las connotaciones del calendario, perfecto lo de volver la equiparación de los niveles puntuadores de los corros a efectos de puntuación individual por clasificación/participación de cada corro, de cara a la clasificación general. ¿Y equiparaciones de peso dentro de cada categoría? como ya se hizo en algún momento ¿Y equiparación de presupuestos -premios y dietas- entre los corros? ¿Y equiparación de precios de las localidades?
Ahora con la presidencia en funciones hay justificación en clave de tirarpalantecomosea y sin más pretensiones-¦ salvo que no falten las ineludibles poses presidenciales . Como para haberse planteado cuestiones más técnicas como que en caso de empate con caídas dé el pase la última y no la primera (propiciar lo acometivo y evitar lo defensivo). O que en ante empate sin caídas y sin ataques se clasifique el de menos peso, dada su inferioridad teórica de partida (clasificar al de menos edad como nos sugería un aficionado nos llevaría -por reducción al absurdo- que pasase un chaval de 20 años y 120 kilos en detrimento de su contrario con 90 kilos y 30 años, o en Ligeros uno de 67 kilos y 20 años en lugar de uno de 57 kilos y 30 años).