FÓRMULA 1. GRAN PREMIO DE JAPÓN
Vettel también aspira a todo
Su paseo en Suzuka y el mal día de Button y Barrichello deja aún abierto el Mundial

Sebastian Vettel celebra con su equipo la victoria en el Gran Premio de Japón.
La vida sigue. Al menos en la F-1 existe un mañana. El entorno Brawn desperdició su primera bola de torneo y regresa de Japón sin nada que celebrar. Lo impidieron Vettel y la FIA. El alemán de Red Bull con una soberbia actuación al volante de un inalcanzable monoplaza. Los comisarios rizando una vez más el rizo de la necedad asfaltaron su camino con una ráfaga de penalizaciones amparadas en la subjetividad de un puñado de mentes que posiblemente deban plegar velas y empaquetar sus bártulos para acompañar a Max Mosley en su retirada. Nada que objetar, al contrario, al monólogo del teutón. Le hizo el boca a boca al Mundial haciendo posible que haya interés de cara a la siguiente y penúltima parada del calendario en Brasil. No hubo champán por Button.
Ambos son campeones virtuales, por mucho que se trate de rescatar el recuerdo de la soberana cantada de Hamilton dos años atrás, cuando a estas alturas de la función tenía 17 puntos de ventaja, con 20 sólo en juego. De hecho, Sao Paulo se perfila como un destino idóneo para las máquinas engendradas en la mesa de diseño por Ross Brawn. Al inglés le bastaría con ser tercero para acabar con las existencias del caldo espumoso. La carrera de Suzuka no perdurará en el disco duro de los aficionados. Ver la finura con que Vettel dejó plantados a sus congéneres acabó por convertirse en lo único reseñable en la matinal. Ni la salida tuvo chicha. Al Kers de Hamilton le faltaron metros para inquietar al alemán de Red Bull. Un toque entre Sutil y Kovalainen empujó a Button hasta la zona de puntos, a una octava plaza de la que no se movió, justo tras Barrichello. Se abrió un interminable lapso en el que nada ocurrió hasta que a catorce vueltas para el final, Trulli se hacía con la segunda plaza al superar a Hamilton en boxes. El italiano ganó el puesto al gestionar bien su estrategia. Kovalainen, en un lance similar, se merendó a Fisichella al aprovechar el músculo de su McLaren junto a la línea de regreso al asfalto tras los repostajes.
Testimonial apunte
Con todo el pescado vendido, sin posibilidad de que el orden se resquebrajara (Vettel, Trulli, Hamilton, Raikkonen, Rosberg, Heidfeld, Barrichello y Button) un accidente llevó a más de uno a creer en brujas, antes de percatarse de que no existen. Restaban nueve giros cuando Alguersuari rodaba décimo, por delante de Alonso, y perdió el control de su Toro Rosso. Desintegró primero un soporte publicitario antes de comerse literalmente un tramo de protecciones de neumáticos. El safety car neutralizó a la tropa, pero Vettel veía a su estela a Grosjean, intercalado con vuelta perdida entre sus perseguidores. Agua. Apenas un par de embestidas de Kubica a Button. Sin consecuencias. El Mundial de F-1 sigue vivo, que no abierto.